Vicente Ferrer, un hombre de acción
"Todo lo que te ocurre a ti, me ocurre a mí. No puedes mirar el sufrimiento de los otros sin sentirlo dentro de ti. Puedes mirar o no mirar, pero ese sufrimiento te duele a ti también, y cuando te das cuenta te sientes responsable. Y piensas, ¿qué puedo hacer?"
Vicente Ferrer (Barcelona, 1920 – Anantapur, 2009)
Vicente Ferrer sintetizó así su vida y obra. Aprendió a sentir antes que a comprender. La Guerra Civil Española le enseñó, desde muy joven, que no existe nada más importante que las personas. “Los héroes no se hacen en la guerra”, fue su conclusión después de haber formado parte de la Quinta del Biberón, el grupo de jóvenes alistados por el bando republicano en 1938, en los estertores de la Guerra Civil española.
Vicente Ferrer nació en Barcelona en 1920 y su infancia transcurrió en el barrio de El Raval. Comenzó a estudiar Derecho “soñando defender las vidas de los inocentes y romper las cadenas de los explotados”. No obstante, en 1944 abandona la facultad para ingresar en los Jesuitas.
En 1952 desembarcó en el estado de Maharastra (la India) para completar su formación. Allí trabajó con campesinos empobrecidos, ayudando a excavar pozos, crear escuelas y dispensarios médicos.
En 1968 fue expulsado de la India gracias a la presión ejercida por los terratenientes locales, que consideraron que su liderazgo suponía una amenaza para su statu quo. Sin embargo, Vicente Ferrer contaba con un gran apoyo social y miles de personas se organizaron para defender su trabajo y pedir la revocación de la orden de expulsión.
Ante una movilización sin precedentes, la entonces primera ministra, Indira Gandhi, permitió a Vicente Ferrer volver a la India. Esta vez, su destino sería Anantapur, un distrito castigado por la sequía, donde solo unos pocos tenían la explotación de las tierras y millones de personas de colectivos desfavorecidos vivían marginadas y estigmatizadas. Las autoridades locales recomendaban la evacuación de la población rural de ese territorio por la falta de oportunidades para las personas que vivían de la agricultura.
En este viaje, a Vicente Ferrer le acompañaron la joven periodista Anne Perry (después conocida como Anna Ferrer) y otros dos voluntarios. En 1969 fundan Rural Development Trust (Consorcio para el Desarrollo Rural), la matriz en la India de la Fundación Vicente Ferrer. Cuando llega a Anantapur ya había abandonado la religión y salido de los Jesuitas.
Vicente Ferrer fue, ante todo, un hombre idealista en la acción. Su matrimonio en 1970 con Anna Ferrer, una mujer pragmática y con una gran capacidad para la negociación, consolidó un tándem indivisible para emprender el gran proyecto que es hoy la Fundación Vicente Ferrer, que ha hecho posible que más de tres millones y medio de personas hayan accedido a una vida digna en los países donde actuamos. Su trabajo por el progreso de las zonas rurales de la India, le llevó incluso a ser candidato al Premio Nobel de la Paz en 1969.
En 1996, nace Fundación Vicente Ferrer (FVF) para asegurar la viabilidad financiera de los programas de intervención en la India. A partir de entonces, Vicente consigue su mayor legado, que ha sido implicar a las miles de personas que hoy colaboran con la organización construyendo una relación de la que la Fundación se siente muy orgullosa. Esta unión se basa en un sentimiento de identidad que Ferrer describía como la vocación de “transformar la sociedad en humanidad”.