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“La escuela es un abrazo al alma de la infancia”

Calixto Herrera Rodríguez (Gran Canaria,1960).
Psicopedagogo con más de cuatro décadas de experiencia en el ámbito educativo. Experto en gestión de catástrofes y trabajo con colectivos vulnerables. Ha acompañado procesos de recuperación tras situaciones como la erupción del volcán de La Palma y ha asesorado proyectos para la gestión emocional y la respuesta psicosocial de personas afectadas por desastres como la dana. Profundo conocedor de la fuerza de la resiliencia, concepto desarrollado por el psiquiatra francés Boris Cyrulnik, y del poder de la comunidad para acompañar y superar episodios traumáticos.  

Cyrulnik afirma que el trauma, aunque devastador, no determina el destino de una persona. La resiliencia es la capacidad de adaptación ante la adversidad (catástrofes, guerra, enfermedad o pérdida). ¿Qué condiciones permiten desarrollarla?

El dolor se presenta de muchas formas y camina distinto en cada persona. Para fortalecer la resiliencia necesitamos que el entorno nos dé permiso para poner nombre a lo vivido. Cuando encontramos las palabras, escribimos un relato que impide que la herida se convierta en trauma. Impedir que los niños afronten palabras como la muerte dificulta ese proceso y el crecimiento de la resiliencia. 

Tras la dana, más de 90 centros educativos no pudieron abrir y 50.000 alumnos se quedaron en casa. ¿Qué papel cumple la escuela en la recuperación colectiva tras una catástrofe?

La escuela es clave porque ofrece rutina y seguridad. Una vez garantizada la protección básica de la población, se convierte en un abrazo al alma de niñas y niños: recuerda que, pese al horror, podemos levantarnos, reconstruir los fragmentos y reforestar la esperanza. 
El riesgo tras una catástrofe es la desorganización y la descoordinación. Por eso es muy importante fortalecer al profesorado y trabajar de manera coordinada para que la escuela aporte todo su potencial en el proceso de recuperación.   

Reivindicas la educación emocional en las aulas. ¿Por qué es tan necesaria? 

Poner nombre a lo que habita en nosotros es fundamental para entendernos y comprender el entorno. Tomar consciencia de las emociones permite encontrar estrategias cuando nos visitan la tristeza o la ansiedad. El problema surge cuando las emociones se convierten en un producto de mercado, con un enfoque superficial de autoayuda rápida. Por eso reivindico una educación emocional acompañada de una mirada crítica. La educación emocional debe vivenciarse e impregnar los distintos momentos y espacios de la escuela. 

La Fundación trabaja en Valencia y en Gaza con programas de apoyo psicosocial. ¿Qué papel juega la salud mental tras una riada o una guerra?

Es básica. Pero es importante no acercarnos con ideas preconcebidas de estrés postraumático ni patologizar. Las niñas y niños de Gaza probablemente estén activando mecanismos de afrontamiento propios. Se percibe en imágenes en las que aparecen jugando en medio de la devastación. La salud mental en un escenario traumático comienza, en primer lugar, buscando la posibilidad de encontrarnos en grupo, de mirarnos a los ojos. Es un recurso terapéutico de primer orden.

También es importante favorecer la expresión, dibujo, relato o manualidades, porque permite sacar el alma. He visto dibujos hechos por niñas y niños palestinos que ponían la piel de gallina. Mostraban cómo la infancia ve mucho más allá, incluso en medio de la destrucción y el sonido de las bombas. 

 

Infancia España
Texto: Marta Espasa y Anna Díaz
Fotografía: Oliver de Ros
Entrevista: Marta Espasa