El coraje de Sarojamma
Sarojamma es una mujer luchadora que no lo ha tenido fácil pero ha encontrado una vía para alcanzar su independencia económica.
La Fundación apoya a mujeres como ella a través del programa de Madres Solas. Muchas han encontrado un espacio seguro para prosperar y mirar al futuro con esperanza.
La máquina de coser apenas se ve rodeada de tanta tela. Los colores son muy llamativos y Sarojamma está ansiosa por crear un nuevo sari (el vestido tradicional de las mujeres indias). Se acerca a la ventana para ver su moto y, en el horizonte, el campo que labra cada día. Una máquina de coser, una moto y el campo. Y Sarojamma, por supuesto.
Es una madre orgullosa de sus dos hijos, a los que ha conseguido levantar ella sola. Su marido murió cuando estaba embarazada del segundo. Sarojamma ha sido víctima del rechazo desde que su marido no está; lejos de caer en una depresión, ha escogido crear su propio camino. “Ha sido muy duro, pero nunca me he permitido el lujo de rendirme. Tengo dos hijos, ellos son mi refugio y todo lo que hago es para que no tengan que pasar por lo mismo que yo pasé”, cuenta con valor. “¿Cómo lo hago?, soy costurera y trabajo el campo, así les puedo dar la educación que merecen”, dice sonriendo.
A través del programa de Madres Solas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, Sarojamma encontró el apoyo económico y profesional que necesitaba. “Pero, sobre todo, me dieron apoyo emocional”. Los colores de sus piezas hacen pensar en los del arcoíris: llamativos y vivos. Después de la confección, hay que estudiar cómo venderlas. Sale de casa, coloca las llaves y arranca. Pronto siente el aire en la cara a lomos de su querida moto de 49 cc. Ella se encarga de la creación, el transporte y la venta de su producto, es una mujer todoterreno. Gracias a ello, le puede dar la mejor educación a sus hijos. El mayor está estudiando para ser ingeniero y el menor está en bachillerato. Son el orgullo de su madre.