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Las centinelas del bosque

En Nepal, un grupo de mujeres ha renunciado a abandonar sus hogares, manteniendo vivas las tradiciones de su comunidad. Elaboran productos artesanales de comercio justo combinando el legado indígena con nuevas técnicas que respetan el entorno en el que viven. 

El bosque, testigo del florecer de la cultura indígena nepalí, observa cómo muchos de sus habitantes migran hacia grandes ciudades. Sin embargo, un grupo de mujeres sigue viviendo de los recursos que les ofrece, conectadas con la tierra que las vio crecer que guarda la memoria de sus antepasados. Son las centinelas del bosque, defensoras de una tradición que quieren mantener.

La Fundación Vicente Ferrer apoya a estas artesanas para impulsar su negocio de productos de comercio justo. Ellas conocen la tradición y la Fundación les ha facilitado formación, a través de una entidad local, sobre diversas fibras vegetales, sus propiedades y usos, para combinar técnicas de tejido, enrollado y anudado.  Elaboran, entre otros, accesorios para el hogar: estores, cojines, cestos y muñecas elaboradas con mazorcas de maíz.  

Las artesanas recorren los bosques en busca de fibras para poder trabajar

El verde intenso del follaje contrasta con los Gunyu Cholo que visten, un atuendo tradicional de la comunidad Gurung que combina una envoltura larga y una blusa. Seleccionan, entre la maleza, plantas, fibras y flores con un profundo conocimiento de la flora que les permite identificar con rapidez lo que necesitan para elaborar sus productos. La tinta que ilustra y recorre su piel las conecta con su pasado. Cada dibujo refleja su historia: algunos simbolizan su matrimonio y otros expresan su vínculo con la naturaleza.

Gracias a su pericia, estas mujeres han avanzado hacia su independencia económica. Pero, para ellas, su trabajo significa mucho más que llevar un jornal a casa, implica una mejora de su posición social y un mayor respeto dentro de la comunidad. Pueden sustentar sus hogares, cubrir sus necesidades y apoyar la educación de sus hijas e hijos, al tiempo que mantienen vivo su legado ancestral. Al convertir su conocimiento indígena en una empresa viable, fortalecen a sus familias, protegen su patrimonio cultural e inspiran a las futuras generaciones. 

Cada pieza es única, especial e irrepetible.

Su labor también contribuye a preservar el entorno. El jacinto de agua es una especie invasora de origen amazónico que obstruye los cursos fluviales, asfixia plantas autóctonas y elimina nutrientes vitales para peces y aves. Las artesanas aprovechan sus fibras, ideales para la confección de artículos domésticos. De esta manera, ayudan a controlar la propagación de la planta y protegen el ecosistema local.

Desde 2001, la Fundación Vicente Ferrer apoya a grupos de mujeres artesanas de comunidades vulnerables indias que han logrado independencia económica y reconocimiento de su comunidad con la elaboración de productos de comercio justo.  Tras desarrollar un modelo de economía sostenible en la India, ahora la Fundación también apoya a estas artesanas nepalís. Todas ellas son un ejemplo de cómo tradición y sostenibilidad pueden ir de la mano, construyendo oportunidades y preservando la cultura.

 

Igualdad Nepal
Texto: Josep Romaguera
Fotografía: Nepal Knotcraft Center