Vivir con luz en la India rural

  • En la India rural solo el 43% de los hogares tiene acceso a la electricidad, frente al 73% de las viviendas urbanas
  • Desde el año 2007, los sistemas eléctricos están integrados en las viviendas construidas por la Fundación

Las palabras hogar y vivienda solemos relacionarlas con agua corriente o electricidad. Sin embargo, en las zonas rurales de la India la iluminación de casas y calles todavía no es una realidad para muchos. En la India rural, solo el 43% de los hogares tienen acceso a la electricidad, según el Censo nacional de 2011. La ciudadanía del distrito de Anantapur, principal área de actuación de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), participa desde 2007 en el Programa de Electrificación basado en la construcción de un sistema de alumbrado, tanto en las calles como en las viviendas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas favoreciendo la realización de actividades como cocinar, hacer los deberes o leer.

“Numerosas zonas rurales todavía no cuentan con sistemas de electricidad que iluminen los pueblos o colonias al completo por lo que desde la Fundación hemos incluido la iluminación como parte de nuestros proyectos”, explica el director del Sector Hábitat, Sagar Murthy. La FVF se ha centrado en identificar aquellas zonas en las que no hay electricidad para suministrarla. “Desde 2015, esta labor la realizamos junto al Gobierno de la India que aprobó la instalación gratuita de sistemas eléctricos tanto en las vías públicas como en las viviendas”. Tras diez años de actuación en esta área, 46 localidades del distrito de Anantapur ya cuentan con un sistema eléctrico, al igual que todas las viviendas de nueva construcción de la FVF. Por lo que se refiere al alumbrado, está bajo la responsabilidad de un organismo gubernamental y la FVF solo interviene cuando este no puede cubrir un pueblo.

Luz sinónimo de futuro

“Estamos en el siglo XXI, sin electricidad la vida de la gente no puede evolucionar” remarca Murthy. Las seis hijas de Nagaraju y Ultamma son solo un ejemplo de esa evolución. “Tenemos luz en el porche y en casa por lo que mis hijas pueden estudiar, hacer deberes o pintar hasta la hora de dormir”, explica Nagaraju que vive desde hace dos meses en la colonia de viviendas de la FVF en Ganjivaripalli, junto a sus padres, su esposa y sus seis hijas. “A las siete de la tarde es de noche pero la oscuridad ya no es un problema. Las calles de la colonia están iluminadas y las niñas pueden jugar fuera, ya no tenemos miedo de que les pase algo, hay más seguridad”.

Los hijos de Kopperla Rajamma, profesora de educación primaria, solían hacer sus deberes bajo la luz de linternas. “En nuestra nueva casa pueden hacer los deberes a cualquier hora y yo puedo preparar mis clases”, explica Rajamma que cuenta como las luces de su vivienda y de las calles también le han dado seguridad y salud. “Las picaduras de los insectos eran una gran preocupación porque podíamos contraer cualquier enfermedad. Ahora con las luces podemos ver los insectos y el ventilador los aleja”. 

“Antes vivíamos en una casa muy vieja, con goteras y en la que no había ni luz ni agua. La casa siempre estaba muy oscura, teníamos miedo de las picaduras de los insectos y era muy difícil cocinar”, añade Ramaluishramme, otra de las vecinas de esta colonia quien vive con su marido y sus suegros. “Ahora que tengo electricidad puedo cocinar arroz, utilizar la batidora o la plancha. Después de trabajar, nos relajamos viendo la televisión o leyendo, todo bajo el aire del ventilador que además espanta a los mosquitos”.

En 1996 la FVF comenzó un proyecto de edificación de viviendas basado en la construcción de casas con materiales permanentes y sólidos. Sin embargo, el proyecto ha evolucionado para hacer frente a las necesidades de la población. Actualmente, la Fundación integra en las más de 59.000 viviendas construidas, aspectos como el empoderamiento femenino, registrando las casas a nombre de las mujeres; la accesibilidad de personas con discapacidad; y, por supuesto, el acceso a la luz.

Texto: Bárbara Delgado