Un centenar de niños y niñas reciben bicicletas para seguir con sus estudios

Entrega de las bicicletas a un grupo de niños.
  • En muchas aldeas de la India rural los alumnos tienen que andar cada día varios kilómetros para ir a la escuela, por lo que llegan cansados y su rendimiento empeora
  • La Fundación Bicicletas Sin Fronteras ha entregado en dos años 430 bicis a familias de Anantapur

En la India rural, una bicicleta es mucho más que una estructura de metal propulsada por pedales que avanza gracias a dos ruedas. Para millones de familias es el único medio de transporte posible, y para muchas otras supone un lujo cuyo coste no pueden asumir. Según el último censo, la mitad de hogares tiene una, mientras que las familias que disponen de una moto o un coche son solo el 14% y el 2%, respectivamente. Para muchos niños y niñas, una bicicleta también es una beca para seguir estudiando. Por esta razón, la Fundación Bicicletas Sin Fronteras entregó la semana pasada un centenar de bicis a estudiantes de secundaria de Mamilapalli e Islapuram, dos pueblos en el sur del estado de Andhra Pradesh.

“Ahora tendré más tiempo para estudiar y también más energía”, dice Nilavathi, una de las beneficiarias. Cada día debía andar cuatro kilómetros desde su casa hasta la escuela cargada con la mochila, y después volver. Llegaba agotada. Ahora el trayecto es más corto y agradable. Tiene una bici de color granate, fabricada en la India, con un cesto para llevar los libros.

La educación de las niñas es esencial para evitar los matrimonios infantiles. Shoma Nandini, trabajadora de la Fundación, destaca la importancia de que Nilavathi siga estudiando: “Ella va a ser niña cuando toca ser niña. Va a ser una adolescente cuando toca ser adolescente; y va a ser mujer cuando toca ser mujer, y no antes”.

Bicicletas Sin Fronteras empezó a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer hace dos años. Desde entonces ha entregado un total de 430 bicis a familias del distrito de Anantapur y espera seguir haciéndolo como mínimo una vez al año. “Una bicicleta tiene mucha carga simbólica”, dice el presidente de la Fundación, Romà Boule. “En el inconsciente colectivo tiene mucha magia. Cuando das una bici se la estás dando a tu ‘yo’ de cuando eras un niño”.

Boule fundó Bicicletas Sin Fronteras hace cinco años. Se trata de un proyecto social dedicado a mejorar la vida de personas en riesgo de exclusión social mediante la confección y reparto de bicis. Tiene dos líneas de actuación: la primera consiste en crear puestos de trabajo en su taller de inclusión social en España, donde actualmente trabajan 18 personas, y la segunda se encarga de entregar estas bicis a destinatarios que las utilicen para mejorar sus condiciones de vida.

La organización ha lanzado recientemente Namasté, una bicicleta que se puede adquirir por Internet. Los beneficios de la venta se destinaran a adquirir nuevas bicis para los niños y niñas de Anantapur.