Poner fin a la trata de mujeres, una cuestión de justicia social

  • La región de Kadiri es una de las más afectadas por la trata de personas en el estado indio de Andhra Pradesh debido a su ubicación geográfica y a la sequía de los últimos años
  • “En la India aún prevalece la idea de que cuando una mujer es violada es por su culpa” denuncia Doreen Reddy, directora del Sector Mujeres de la FVF

"Cuando llegamos a Mumbai me encerró en una casa donde abusó sexualmente de mí durante varios días. Esto representaba para él un entrenamiento de lo que verdaderamente iba a tener que hacer en Arabia Saudí: prostituirme". Este es solo un fragmento de la terrible situación que vivió Bibi Shaik, una mujer que durante más de dos años estuvo retenida por una red de explotación sexual. Ahora, es una de las cerca de 60 mujeres que trabajan en los talleres que la Fundación Vicente Ferrer (FVF) tiene en la población de Gandlapenta, en la región de Kadiri.

La historia de Bibi es solo una de las muchas que se esconden en la India. Se calcula que en el país asiático hay tres millones de mujeres y niñas víctimas del tráfico y la trata de personas obligadas a ejercer la prostitución. De ellas,  1,3 millones son forzadas por primera vez cuando tienen entre 9 y 13 años, según datos de la ONG Apne Aap.

Andhra Pradesh es el quinto estado de la India en número de tráfico de personas. En 2015 se detectaron 274 casos, cifra solo superada por Assam (1.494) Bengal Oeste (1.255), Tamil Nadu (577) y Telangana (561). Son cifras obtenidas por la Oficina Nacional del Crimen de la India, la cual recoge únicamente los casos denunciados. Se estima que la cifra real puede ser superior.

La precaria situación económica, la falta de conocimiento sobre la forma de actuar de estas mafias y el analfabetismo hacen más vulnerables a estas mujeres a caer en redes de tráfico y trata de personas. Muchas familias desesperadas por su situación económica ponen sus esperanzas en hombres que aparecen prometiendo que sus hijas van a ganar mucho dinero, y de ahí son trasladadas a burdeles de las ciudades de Pune, Goa y Mumbai.

 “En el caso de la región de Kadiri la situación se agrava por un lado por su situación geográfica, ubicada entre tres estados -Karnataka, Tamil Nadu y Andhra Pradesh- así como por una economía basada en la agricultura que se ha visto muy afectada por la fuerte sequía de los últimos años”, señala Doreen Reddy, directora del Sector Mujeres de la FVF. Esta región fronteriza presenta una tasa de analfabetismo del 57%, cifra muy por encima de la media del país.


La FVF contra la trata de mujeres y niñas

La Fundación empezó a trabajar para frenar la trata de personas en la región de Kadiri en el año 2004 en colaboración con otras ONG y las autoridades locales. Sus principales objetivos son proporcionar información sobre los riesgos de la trata y la rehabilitación, asesoramiento y acogida de las víctimas. “No puedes imaginar en qué estado llegan estas chicas, están totalmente destrozadas, no solo físicamente sino sobre todo psicológicamente” señala Reddy.

“La prostitución es un mundo muy difícil. Te pegan, te queman con cigarrillos, y si no haces lo que te ordenan te obligan a beber alcohol” cuenta Saritha, quien fue engañada por su marido y vendida por sus padres a una red de prostitución. Sin embargo, ella consiguió escapar. Estuvo siete meses en el Centro de Gandlapenta de la FVF donde recibió formación, atención médica,  psicológica y legal. Después de unos meses recuperó la fuerza suficiente para lanzarse a cumplir su sueño: terminó sus estudios de enfermería y actualmente trabaja en una clínica ortopédica.

Algunas de las mujeres que se han quedado embarazadas han encontrado una vía para huir. Una vez en el hospital piden ayuda para comprar un billete de vuelta a Andhra Pradesh. Cuando regresan a casa cuentan a la familia que se fueron para casarse por amor y que el marido las abandonó. Nadie hace ninguna otra pregunta.

“En la India aún prevalece la idea de que cuando una niña o una mujer es violada es por su culpa. No lo podemos seguir tolerando” denuncia Reddy. Para ello advierte de la importancia de la sensibilización en mujeres en situaciones de riesgo así como también de la formación en materia de género de los trabajadores de la Fundación. “No me atrevo a valorar si la situación es mejor o peor, pero sin duda debemos asegurarnos de que se hace justicia”, finaliza. /Irene G. Dugo y Aina Valldaura