“Los dálits vivían en una situación de esclavitud”

166 millones de personas en la India son dálits, es decir, más de tres veces la población de España. Desde hace más de 40 años, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) trabaja para lograr el desarrollo de esta comunidad, excluida históricamente del sistema de castas, relegada a los trabajos más serviles y humillantes y desprendida de los derechos humanos más básicos.

“Cuando la FVF llegó a Anantapur, los dálits vivían, literalmente, en una situación de esclavitud. Incluso eran obligados a entregar a sus hijos a los terratenientes para que trabajasen en sus campos, a veces de por vida, y pagar así las abusivas deudas que se les imponían”, explica Anna Ferrer, Directora Ejecutiva de la Fundación Vicente Ferrer. La lista de “atrocidades” contra los dálits (así lo llama la Constitución en su Ley “Prevention of Atrocities Act” de 1989) es larga: antes eran impunemente ridiculizados y humillados en público y no podían ni siquiera mirar a la cara a las castas superiores, ni beber de los mismos pozos, dado que contaminaban el agua. Ni siquiera tenían derecho a vivir en los mismos pueblos y sus vidas eran posesión de los terratenientes, pudiendo disponer de ellos a su gusto.

En muchas zonas de la India, los dálits siguen sin acceder a algunos de los Derechos Humanos más básicos, como la educación, la sanidad y el empleo; los dálits han sido vetados de las aulas y algunos médicos, aún hoy, siguen rechazando atenderles. A veces, la discriminación pasa por cosas mucho más sutiles. “Hay personas que sienten celos de que uno sea dálit y esté estudiando, tenga un buen puesto de trabajo y una buena vida porque para ellos los dálits no tenemos derecho a nada de esto”, comenta Xavier Eeli, Director del departamento de Cultura y Deportes de la Fundación.

A pesar de que la Constitución India de 1949 prohíbe la “intocabilidad”, los dálits siguen siendo víctimas de tratos crueles y degradantes. Según el registro indio del crimen, Andhra Pradesh es el segundo Estado de la India con el ratio de crímenes contra los dálits más elevado y donde se han presentado más de 4.300 denuncias. Según un informe del gobierno indio de 2005, filtrado a la prensa este año, S. K. Thorat, Director del Instituto Indio de Estudios Dálits, afirma que la intocabilidad sigue practicándose en la India rural y existe una flagrante discriminación laboral, tanto en el entorno rural como en el urbano. Según él, el 70% de los dálits viven en zonas rurales, de los que el 90% trabaja en el sector de la agricultura.


La lucha por los derechos de los dálits

Una de las actuaciones de la FVF que más ha contribuido a empoderar a este colectivo es gracias a la Land Ceiling Act que, a mediados de los 70, limitó la cantidad de tierra que podían tener los terratenientes, entregando la sobrante a los dálits. “Hace años, cuando no tenían nada, la Fundación les animó a que reclamaran al Gobierno las tierras que les correspondían por ley. Aún hoy, cuando seleccionamos a una comunidad dálit para construir sus viviendas, ellos mismos se encargan de pedir a las autoridades las tierras”, explica Anna Ferrer.

En el Día Mundial de los Derechos Humanos, los dálits luchan, como cada día, para limpiar el polvo de su historia y reclamar sus derechos. Varios activistas como Ambedkar uno de los padres de la Constitución, dieron ejemplo con su lucha por la igualdad de las personas. Hoy los dálits ya han conquistado importantes puestos en la política, como K. R. Narayanan, Presidente de la India entre 1997 y 2002. Pero las conquistas más importantes son, en cambio, las que menos se ven. Según Anna Ferrer, “a día de hoy, en las zonas en las que llevamos años trabajando, los dálits ya son libres, pueden hablar cara a cara con el resto de castas, reclamar sus derechos ante el Gobierno y llevar una vida digna”.