La diabetes, una enfermedad creciente en la India

  • El 80% de las muertes por diabetes ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

69,2 millones de persones sufren diabetes en la India, convirtiendo al país asiático en la capital mundial de esta enfermedad, que no deja de aumentar año tras año, según la OMS. El número de personas con diabetes en el mundo ha aumentado de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014 y se estima que el 80% de las muertes por diabetes ocurren en países de ingresos bajos y medianos. Si bien antes la diabetes se consideraba una enfermedad de ricos, hoy en día afecta a países en desarrollo. La pobreza aumenta la exposición a la malnutrición y a la obesidad incrementando así el riesgo de diabetes futura en la población general.

La dieta alta en glucosa y la falta de concienciación sobre las consecuencias de esta enfermedad a medio y largo plazo debido al cada vez mayor número de personas que la padecen, así como el elevado coste del tratamiento son actualmente los principales retos que afrontan quienes sufren esta enfermedad en las zonas rurales del sur de la India.

Una dieta rica en azúcar

Quien haya visitado la India sabrá que la hora del chai es parte vital del día a día. Y también reconocerá lo azucarado que es su sabor. El azúcar es un ingrediente frecuente en la dieta del país, empezando por el té y siguiendo por el arroz, plato que comen tres veces al día. Según los expertos, un plato de arroz es equivalente a 10 cucharadas de azúcar.

Ganga Rathna, de 38 años, lleva 10 años trabajando para la Fundación Vicente Ferrer. Hace dos, en un chequeo rutinario después de ser donante de riñón, le diagnosticaron diabetes tipo 2, la más común en la India -más de 50 millones de personas la sufren- . “Sabía que era algo común en el país y no me asusté, pero todavía no la tengo controlada y tengo que estar probando varios medicamentos”, explica. Para ella dejar el azúcar en el té no fue un problema porque apenas tomaba, pero aclara que sí sigue comiendo arroz. “El cambio  que más noté fue el cambio en el color de mi piel y la fatiga, me mareo constantemente y empiezo a tener problemas de visión”, dice. Ganga asegura que en la India se necesita más información sobre los síntomas de esta enfermedad, “solo cuando vas al médico y te diagnostican diabetes te explican las repercusiones que puede tener a largo plazo”.

Para Satya, de 63 años y  a quien diagnosticaron también diabetes del tipo 2 hace tres años, esta enfermedad se  le presentó como algo normal, ya que toda su familia y gran parte de sus compañeros de trabajo la padecen. Aunque admite que lleva un estilo de vida más saludable, sigue incluyendo el arroz en su dieta, pero igual que Rathna, ha dejado el azúcar en el té.

El tratamiento de la diabetes, el cual incluye revisiones médicas y medicación, cuesta en la India entre 1.000 y 3.000 rupias (entre 14 y 40 euros al mes), cifra inalcanzable para muchas familias de recursos bajos.  

Solo en el año 2016, en el hospital de Bathallapali de la FVF,  se atendieron a 11.000 personas con diabetes, de las cuales más de 500 fueron registrados como nuevos casos. Este 2017 ya se superan los 10.000 pacientes, de los cuáles, 482 fueron nuevos. El doctor Ramkeshav del  Hospital de Bathalapalli asegura que, “la tendencia está en 1.000 pacientes por mes y por lo general, el 95% son del tipo 2”. Añade que de estos casos, hay alrededor de 50 personas al mes con diabetes gestacional, el tercer tipo de esta dolencia que afecta a las mujeres embarazadas.

Para paliar esta creciente situación, el doctor Ramkeshav explica “estamos llevando a cabo una clínica diabética especial los martes y viernes para controlar el nivel de azúcar en la sangre de los pacientes. También, asesoramos a los pacientes sobre cómo controlar el azúcar y la necesidad de hacer ejercicio regularmente, y de tener una buena dieta”.

Las trabajadoras sanitarias rurales juegan también un papel esencial en el seguimiento de esta enfermedad. Esta se encargan de ofrecer atención primara en los pueblos y hacen un seguimiento personalizado y semanal a los paciente con esta enfermedad.

Texto de Sílvia Muíña