Educar por encima de todo

Anantapur tiene activas 1.539 escuelas de refuerzo para niñas y niños dalits entre 4 y 11 años
En estos centros les brindan el apoyo que sus padres, que no han estudiado, no pueden ofrecerles
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En esta época del año, la salida del sol anuncia el comienzo de las clases de refuerzo.  A las seis y media de la mañana, las niñas y los niños de Kodapaganipalli, una aldea de 79 familias en el distrito de Anantapur, acuden a la “sala del pueblo”. Cuatro paredes de cemento hacen las veces de escuela. Y de salón de reuniones y bodas. Y de almacén para la cosecha. Pero sin duda, es la educación la que se impone en la estancia. Lo demuestran las paredes, profusamente decoradas con lecciones ilustradas como el abecedario, el sistema solar o los animales de la granja.

En 1978 en Anantapur escaseaban los profesores y los colegios públicos estaban sobresaturados. La educación discriminaba duramente a los alumnos dalits respecto a los de castas superiores. Esta situación perpetuaba la falta de integración y los altos índices de fracaso escolar. Por eso, el primer proyecto educativo que pusieron en marcha Vicente y Anna Ferrer fueron las escuelas de refuerzo. En la India, se conocen como “tuition schools” o “pusat tuisyen” en telugu.

En la escuela de Kodapaganipalli hay 22 alumnos: 15 niños y 7 niñas. Janjeevappa lleva 15 años impartiendo clases en la escuela de refuerzo: “divido la clase en seis grupos desde preescolar hasta 5º curso y mientras repaso con un grupo la lección, el resto hace deberes”, explica. Además cada grupo tiene un representante que ayuda a mantener el orden.

Hasta el momento la Fundación ha puesto en marcha una red de 1.539 escuelas de refuerzo que da cobertura a 2.737 pueblos. En ellas las niñas y niños dalits de 4 a 11 años hacen deberes y repasan las lecciones estudiadas en las escuelas públicas dos horas por las mañanas y otras dos por la tarde. El valor de este proyecto consiste en brindarles un apoyo que sus padres no pueden ofrecer, “aquí casi todos los padres son analfabetos y no pueden ayudar a sus hijos con los deberes”, dice el maestro. Además, todos los niños escolarizados reciben anualmente material escolar, uniformes y 800 rupias en una cartilla de ahorros que podrán utilizar para seguir estudiando en el futuro.

Según el Informe Anual de Educación en la India (ASER) de 2014, el estado de Andhra Pradesh ostenta el quinto puesto con tasas de alfabetización más bajas del país (67,70%), y si discriminamos por sexos – 75,60% en niños y 59,70% en niñas- , la de las mujeres es aún 15 puntos menor. Este Informe también señala que el 15% de niñas y niños del estado acuden a algún tipo de escuela de refuerzo y apunta que “quienes acuden a clases complementarias obtienen mejores resultados y refuerzan, según las estadísticas, sus capacidad lectora y matemática”.

En la práctica ha quedado patente que ser capaz de leer y escribir no siempre significa desarrollar la comprensión lectora y la capacidad de expresión. Por eso, en el proceso de aprendizaje de los niños, las escuelas de refuerzo juegan un papel complementario al sistema educativo institucional.

La tasa de escolarización en el área en que trabaja la Fundación ha pasado de cifras mínimas que rondaban el 10% de los niños y el 5% de las niñas en 1978, a prácticamente el 100% de niñas y niños matriculados en educación primaria. Más de 40 años de trabajo y concienciación con las familias de Anantapur han hecho posible que hoy entiendan la educación como un derecho y no como un privilegio no apto para las castas bajas.

“Al principio era la FVF la que elegía al maestro y asumía los costes de la escuela. A medida que las familias se concienciaban sobre la importancia de apostar por la educación, comenzaba la progresiva transferencia de responsabilidades de la Fundación al Comité de Desarrollo de la Comunidad (CDC) y desde 2008 son las familias quienes se encargan de pagar al profesor”, explican los miembros del comité. El acceso de niñas y niños a la educación contribuye a acabar con la exclusión social y constituye la base fundamental del desarrollo de sus capacidades. En palabras de Ramakrishna, formador de profesores de la Fundación: “concienciar  a los padres sobre la importancia de recibir educación es muy importante”.

Otra forma de empoderamiento que se pone en marcha en las escuelas de refuerzo es la organización de actividades extracurriculares: clases y competiciones de baile, teatro, música y otras actividades culturales a través de las cuales se trabajan, por ejemplo, los roles de género. Los miembros del comité cuentan entusiastas cómo, cada 14 de noviembre, preparan en la escuela la conmemoración del nacimiento de Jawahrlal Nehru, primer ministro durante 27 años tras la independencia de la India. El papel central que Nehru otorgó a la educación “secular y plural” como pilar del desarrollo indio hace que esta sea la fecha escogida también para celebrar el Día de la Infancia en la India.

Katerina Tomasevki, ex relatora especial sobre el derecho a la educación de las Naciones Unidas decía que “la educación es la puerta a los demás derechos”. Como individuos, la educación nos iguala en oportunidades y nos diferencia en capacidades; y como sociedad nos conduce al compromiso social y al progreso.