Comunicar, jugar, crecer

• El Programa de Lenguaje Oral de la Fundación fomenta la integración de más de 70 niños y niñas con discapacidad auditiva en la India rural

• Sus oportunidades de futuro mejoran cada año gracias a la implicación y el trabajo en equipo de un grupo de profesionales que trasciende las fronteras
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Sanjana termina de contar hasta 10 y sus ojos atentos recorren el patio. Todo parece tranquilo, pero la pequeña de 10 años sabe que no han podido esconderse muy lejos. Da una vuelta rápida, mira detrás de los árboles, se asoma a una clase vacía… De pronto, a su espalda, gritos y risas nerviosas le dan la pista que necesitaba. Sanjana echa a correr y pilla justo a tiempo a una de sus compañeras. Tras recibir un merecido “bien jugado” de sus amigas, la pequeña da las gracias y esboza una sonrisa triunfal. Pero lo que acaba de pasar no es solo un juego de niñas, sino el resultado de años de trabajo: el verdadero triunfo se esconde, precisamente, en lo que no se ve.

Sanjana, al igual que sus compañeras de clase, tiene una discapacidad auditiva. Cuando llegó con tan solo tres años a la Escuela Inclusiva de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), apenas podía comunicarse. Proveniente de una familia humilde, su capacidad de audición era muy limitada, no estaba familiarizada con la lengua de signos y nunca había pronunciado una palabra. Tras la colocación de un audífono, de aprender lengua de signos, recibir clases de lenguaje oral y de su propia constancia e ilusión, Sanjana no solo puede comunicarse, sino que puede elegir de qué forma hacerlo. Algo que ha cambiado su vida.

Los avances de Sanjana y sus compañeras son posibles gracias al Programa de Lenguaje Oral puesto en marcha en 2015 en la Escuela Inclusiva de Primaria de la FVF en Bukkaraya. Desde los inicios, el principal objetivo de este proyecto ha sido fomentar el lenguaje y la comunicación a través del entrenamiento auditivo y oral y dar la oportunidad a sus participantes de ir a una escuela ordinaria. Este objetivo a largo plazo marcó un eje principal sobre el que pivotó todo lo demás: la necesidad de crear un equipo sólido y profesional que pudiera dar una respuesta efectiva.

Katia Álvarez | Oral Program

Así, lo que empezó con tan solo un profesional, se fue expandiendo hasta construir el engranaje necesario para que este centro se haya convertido hoy en día en un centro de referencia. Por un lado, un audiólogo realiza una valoración audioprotésica y la colocación de los audífonos, así como las distintas pruebas y revisiones. Por otro lado, un equipo de logopedas imparte sesiones diarias con el alumnado, entrenando su oído y su voz con paciencia y constancia. Y, por último, la colaboración de voluntarias españolas especialistas, que intervienen tanto en terreno como desde España a través de sesiones de trabajo online, es el broche de oro a un trabajo en equipo que trasciende las fronteras.

“No es fácil: para ver pequeños avances tenemos que hacer grandes esfuerzos. El profesorado tiene que insistir y ser constante, y el alumnado también tiene que poner mucho de su parte y concentrarse. Sin embargo, cuando empiezan a hablar, olvidamos cualquier dificultad. Muchas de estas niñas nunca habían podido llamar mamá a su madre”, explica Rajeswari, una de las logopedas del centro, con emoción contenida. “Por otro lado, trabajar con las voluntarias es muy ilusionante. Siempre nos dan buenos consejos y nos apoyan en todo: desde las sesiones de logopedia hasta cómo favorecer la comunicación entre las niñas y sus familias. También nos guían para motivar al profesorado. Ellas saben bien que solo con un buen trabajo en equipo podemos conseguirlo”, añade convencida.

Mirada al futuro

Katia Álvarez | Oral Program

La constante e infatigable labor de creación de contenidos propios y de formación continua a las profesionales de la escuela han logrado que puedan alcanzar hoy una autonomía impensable hace tan solo unos años. El proyecto también incluye asesoramiento y formación al personal de la escuela, así como reuniones con las familias, donde reciben recursos para facilitar la comunicación con sus hijos e hijas, consejos sobre el desarrollo del lenguaje y recomendaciones para cuidar los audífonos.

Además, los buenos resultados en Bukkaraya han impulsado que en octubre de 2023 se haya iniciado el programa en otro de los centros de la Fundación en Kuderu. Actualmente, 73 niñas y niños forman parte del programa entre ambas escuelas, pero estos números están en constante cambio: cada vez que se detecta un potencial compañero o compañera para Sanjana y sus amigas.

Al finalizar su educación primaria, gracias a la calidad de la logopedia brindada por el equipo profesional, muchos chicos y chicas con discapacidad auditiva pueden comunicarse fluidamente tanto en lengua de signos como en lenguaje oral y continuar sus estudios en las escuelas inclusivas de secundaria de la FVF, siguiendo el objetivo último del programa: favorecer su integración, tanto a nivel escolar como en un futuro profesional.

Y ahí es precisamente donde se encuentra ahora Sanjana. El curso que viene se unirá a la escuela secundaria inclusiva de la FVF donde además de la lengua de signos se utiliza el lenguaje oral. Lo hará junto a sus amigas y con los recursos necesarios. Gracias a todo el equipo, este momento vital a caballo entre la infancia y la adolescencia podrá ser, por fin, un juego de niñas. 

Texto y fotografías: Katia Álvarez Charro