Arquitectura inclusiva y sostenible al servicio de la educación

  • La FVF inaugurará próximamente la primera escuela basada en estándares de sostenibilidad medioambiental
  • El centro incorporará sistemas novedosos de estimulación para el aprendizaje

La nueva Escuela de Educación Inclusiva de Primaria, actualmente en construcción, será el primer edificio educativo de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en integrar estándares de accesibilidad y movilidad internacionales. El espacio y el proyecto educativo, que ha sido posible gracias al apoyo de la Associació Josep Vidal i Llecha, tienen como objetivo la integración de niñas y niños independientemente de si tienen o no discapacidad. El proyecto nace a partir de los buenos resultados de la escuela inclusiva de secundaria, que se inauguró en 2007 y que se sitúa en el mismo campus.

 “Esperamos que el edificio contribuya a la inclusión de un colectivo especialmente vulnerable en la zona con el fin de prevenir su discriminación”, afirma Daniel Knight, arquitecto de la FVF y coordinador técnico del proyecto que brindará a Anantapur la primera escuela inclusiva en seguir los estándares internacionales de accesibilidad, seguridad y calidad. En su opinión, “los estándares globales permitirán que los jóvenes con diversidad funcional se adapten fácilmente en el futuro a otros edificios fuera del distrito”. Además, las instalaciones estarán conectadas mediante una pasarela con la escuela inclusiva de secundaria para facilitar la movilidad y las relaciones entre unos a otros.

Otro aspecto innovador de esta escuela será la sostenibilidad. Entre los materiales de construcción empleados se encuentra el bambú, un elemento natural y de escaso impacto ambiental que reduce los costes. Tal y como declara Rosalía Fenutria, voluntaria en el Sector Hábitat de la FVF, “debido a que el bambú no suele utilizarse en zonas  de clima tan árido, lo protegeremos aplicándole un doble tratamiento: un baño de un compuesto para prevenir insectos y una imprimación en un aceite natural para garantizar la protección de los agentes climatológicos y de la erosión”.

Tampoco nunca antes se había hecho uso de la doble cubierta para ventilar un edificio. El techo de hormigón con cubierta de chapa metálica genera un sistema de ventilación pasiva que permite controlar las altas temperaturas que se registran en Anantapur durante los meses de verano ya que, gracias a esta fórmula, el calor circula por una cámara de aire abierta situada entre ambas capas en vez de penetrar en el interior.

 

Diseño basado en los contrastes

El diseño del centro escolar -que incluye residencia- está basado en un sistema de contrastes para incentivar al alumnado. Este método consiste en la combinación de dos o más elementos opuestos, como la mezcla de colores, volúmenes, olores, texturas y relieves. A juicio de Laura Pasarín, anterior terapeuta ocupacional en la FVF implicada en el proyecto, “el sistema de contrastes estimula el cuerpo y activa el cerebro, generando diversión, expectativa y ganas de explorar”.

Los baños adaptados, la variedad de pavimentos táctiles antideslizantes que permiten orientarse siguiendo la textura del suelo sin tropezar, los pasamanos de apoyo, así como los ambientes adaptados contribuirán a mejorar la seguridad infantil. También lo harán los pabellones y espacios de recreo al aire libre con árboles frutales y un huerto que permitirá al alumnado cultivar sus propios alimentos e interactuar con la naturaleza.

Un total de 120 niños y niñas comenzarán el próximo curso académico en este edificio “diseñado para inspirar y enseñar a los jóvenes tanto como sus profesores”, según subraya Daniel Knight, artífice del proyecto. La inauguración de esta escuela inclusiva y sostenible será, sin duda, un paso más hacia la integración social de las niñas y niños con discapacidad en Anantapur.