Árboles para resucitar la tierra

  • La Fundación trabaja junto al gobierno local en la reforestación del distrito de Anantapur para hacer frente a la sequía y a la erosión
  • Hasta la fecha ya se han repoblado 1.305 hectáreas de colinas anteriormente estériles, pero aún habrá que esperar 50 años hasta alcanzar los objetivos fijados

Anantapur es árido. Sus extensos terrenos carecen de vegetación; la deforestación y la sequía constituyen los grandes problemas de la región. Se estima que el 11% de la superficie del distrito está cubierta por vegetación. Pero es insuficiente. La reforestación puede cambiar la situación, ayudando al mantenimiento de la biodiversidad y contribuyendo a la conservación del agua y del suelo.

En esta cruzada se encuentran trabajando conjuntamente la Fundación Vicente Ferrer, el gobierno local y otras ONGs comprometidas con el desarrollo ecológico de la región. El objetivo es frenar la desertización existente a través de la reforestación y llegar a generar un área forestal del 34%. De esta forma se consigue combatir la erosión, aumentar los nutrientes del terreno y, muy importante, su capacidad de captar agua.

La idea es la siguiente: los árboles evitan la erosión del terreno de una manera parecida a como hacen de manera artificial los muros de contención, evitando que las aguas torrenciales propicien la fuga de agua y nutrientes; sus raíces, además, filtran el agua y fijan el terreno, evitando movimientos de tierra y desniveles, y sus hojas depuran el oxígeno mediante la fotosíntesis. Los bosques actúan como una esponja absorbiendo el agua de la lluvia, que se filtra hacia los ríos y las reservas de agua subterránea.

Este programa se enmarca en el conjunto de acciones del Sector de Ecología contra el desequilibrio climático que vive Anantapur. Hasta la fecha ya se han se han plantado 209,54 hectáreas de arbolado y han sido repobladas 1.305 hectáreas de colinas anteriormente estériles; cerrándolas con zanjas de forma escalonada y continua al pie de las laderas. Se excavan agujeros a los lados para que acumulen el agua de la lluvia y formen pequeñas concentraciones de abono.

Hasta –aproximadamente- dentro de unos 50 años no veremos los resultados de la reforestación”, señala K.Beeralingappa, asistente de dirección del Sector de Ecología. “Además, la plantación de árboles provocará un aumento de la humedad y un descenso de la temperatura. Y así tendremos más lluvias”.

 

Las comunidades, protagonistas de los proyectos

La Fundación desarrolla este programa a través del trabajo en red que le caracteriza y que pone en marcha en la mayoría de sus programas. Todas las comunidades trabajan y se responsabilizan del buen hacer de la reforestación. Las zonas repobladas son gestionadas por comités de vecinos procedentes de cuatro o cinco aldeas de la región. “Les explicamos los beneficios de la reforestación van más allá del equilibrio climático, como la mejora de la fertilidad de sus tierras o el posible aumento de lluvias”.

Los vecinos de los pueblos cercanos ayudan a plantar las semillas y a excavar hoyos para retener el agua a los lados de las colinas, y que de esta forma acumulen el agua de la lluvia y formen pequeñas concentraciones de abono.  El plan de reforestación incluye diferentes tipos de especies dependiendo del terreno. En los terrenos privados cultivables se proporcionan árboles frutales, como el mango. En cambio, los terrenos forestales pertenecientes al Gobierno se replantan con árboles resistentes a la sequía, como pongamia o ricino.