4.300 familias de Anantapur disponen de biogás para cocinar

  • La FVF instala plantas de este biocombustible para evitar la deforestación del distrito, amenazado por la desertización
  • También es una solución para reutilizar el excremento de vaca, cuyo gas, el metano, contribuye al calentamiento global

El biogás ha cambiado la vida de 4.300 familias de Anantapur. “Antes íbamos tres veces por semana a recoger leña con los bueyes, luego había que cortarla. Teníamos que cocinar en el porche ya que salía mucho fuego y humo, tosía continuamente porque afectaba a mis pulmones”, explica Nagedrama, que se encarga de cocinar para los siete miembros de su familia. Ahora lo hace en el interior del hogar, evitando muchos de los problemas pulmonares que antes tenía.

El proyecto de instalación de plantas de biogás de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) responde a dos razones principales: la seguridad familiar y la deforestación. “Anantapur es el distrito más seco de la India después de Jaisalmer, en el desierto de Rajastán”, señala Satia Narayana, del Sector Ecología de la FVF. Este departamento trabaja para dar solución a tres de los problemas más grandes del distrito: la escasez de agua, la erosión de la tierra y la desaparición de plantas forestales.

El proyecto de biocombustible está directamente relacionado con la falta de árboles. La realidad es que el 95% de las familias de Anantapur sigue utilizando leña y cada una de ellas necesita dos árboles para abastecerse cada año. Teniendo en cuenta que los árboles son los responsables del oxígeno del planeta, es fácil deducir que este distrito, con 4,1 millones de habitantes, corre un peligro medioambiental importante.

“Un pueblo debe contar con un 30% de vegetación para mantener el nivel de oxígeno. En Anantapur apenas tenemos un 10%. Es urgente elevarlo” comenta Satia. La construcción de plantas de biogás es una solución sencilla y segura. Se trata de mezclar en un depósito 50 kilos del estiércol que producen diariamente cinco vacas con 50 litros de agua. Otro recipiente llamado digestor fermenta el gas, que sale por un tubo conectado con la cocina de la casa. Esta técnica permite producir 750 gramos por día, suficiente para proveer a una familia de siete miembros.

La única condición es contar con ganado. Pero muchas familias del campo ya disponen de él. Además, con las plantas de biogás se reduce la contaminación por metano, un gas responsable en buena parte del calentamiento global, que producen los excrementos de vacas que no se recogen.

“Ahora utilizamos el estiércol como combustible; tardamos apenas cinco o diez minutos en recogerlo para hacer la mezcla. Cuando usábamos leña tenía que estar pendiente de que se terminara de cocinar el arroz para controlar que no se apagara el fuego, ahora, simplemente cocinar para nuestra gran familia es más fácil y cómodo”, concluye Nagendrama.