Unidas contra la discriminación

  • El Comité Central de Mujeres busca crear un espacio de diálogo para que las 40 trabajadoras de la FVF que lo componen puedan compartir sus problemas personales y profesionales

Se atusan la cabellera con rosas amarillas y rojas y en el entrecejo se dibujan un bottu o punto con esos polvos también de color amarillo, kurkuma, y rojo, kumkuma, signo de bienvenida. Con este ritual comienzan las reuniones bimensuales del Comité Central de Mujeres, un órgano dentro de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en la India cuyo objetivo es crear un espacio de libre expresión para que las 40 trabajadoras que lo componen puedan compartir sus problemas personales y profesionales. Entre todas, intentan buscarles solución y así acercase cada vez más a esa deseada igualdad de género en una sociedad patriarcal como es la india, que ocupa el puesto 132 de 148 según el índice de desigualdad de género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este grupo también detecta casos de discriminación y violencia de género en las regiones donde trabaja la FVF en Anantapur.

Ya ataviadas, entran en una sala donde les esperan mesas dispuestas en un gran cuadrado. Sin jerarquías, su voz estará al mismo nivel y podrán verse las unas a las otras durante las cinco horas que dure la sesión. Comienzan señalando entre todas cuáles serán los temas del día e indican siguiendo un orden alfabético quién dirigirá la reunión y quién tomará acta. La encargada de haber elaborado un informe sobre la sesión anterior lo lee para recordar qué puntos se trataron y qué decisiones se tomaron. “En cada reunión las responsabilidades se van turnando. Es importante que desarrollen este tipo de habilidades para coger confianza en sí mismas y así cuando salgan fuera de aquí tengan fuerza y coraje ante los hombres porque frente a ellos se avergüenzan, son tímidas”, explica la directora del sector de Mujer de la FVF, Doreen Reddy, que lidera este grupo desde que la presidenta de la Fundación, Anna Ferrer, lo gestó en 1992.

Entre las 40 mujeres que conforman el Comité se representan todas las regiones y sectores en los que actúa la FVF. En la última sesión, uno de los problemas que trataron fue el abandono escolar femenino. Con el asesoramiento de Doreen, las trabajadoras de la Fundación decidieron que tendrán que elaborar un informe sobre cada una de las niñas que dejan de estudiar: cuál es su situación familiar y personal y la razón del abandono. “Hay que hacer un seguimiento personalizado. Tenéis que tomar la responsabilidad de reducir estos casos”, les anima una carismática Doreen Reddy. Otras problemáticas a las que se enfrentan en esta reunión son acoso sexual en el trabajo, violaciones, matrimonios infantiles o divorcios, entre otros. “Cuando el Comité empezó, sólo hablábamos de discriminación laboral: cómo los jefes daban un trato preferente a los hombres frente a las mujeres. También se daban casos de acoso sexual, por ejemplo, pero no estábamos preparadas para hablar de eso. No teníamos la fuerza suficiente ni sabíamos cómo gestionar estas situaciones”, explica la directora.

Confianza en sí mismas
“Cuando un hombre habla mal a una mujer, lo paro. Le digo que no le puede hablar así. Se lo digo con genio. A veces me hacen caso y otras no”, comenta Babani, traductora en la FVF. Hace una década, cuando entró a formar parte del Comité Central de Mujeres, no se hubiese planteado hacer eso. Explica que no era consciente de la desigualdad de género que se vive en su sociedad. La mujer india crece con una actitud interiorizada de inferioridad y sometimiento al hombre. “Antes de formar parte del Comité, no veía anormal esa desigualdad. No me daba cuenta. Ahora sí”, añade la traductora. Desde entonces, Babani educa a sus hijos desde la equidad. “En esta sociedad sufrimos mucha discriminación. En casa, en el trabajo… en el Comité he aprendido a luchar contra ello. Igual no puedo cambiarlo, pero sí luchar por ello”, afirma Shabana, otra componente del Comité desde hace diez años y secretaria de Anna Ferrer. Asegura que este grupo es una buena oportunidad para canalizar los problemas y encontrar ideas para solucionarlos.

La sesión discurre en un ambiente distendido y de refuerzo positivo ante las ideas de unas y otras. Todas toman notas. Cuentan además con un espacio de formación a través de talleres sobre género, liderazgo, autoestima y valores, entre otras temáticas. En definitiva, un día por y para ellas. Comen juntas y se despiden con un tentempié acompañado de té o café. Siempre atentas, escuchan cómo Doreen Reddy dice que hay que ser fuertes ante los hombres, cuál debe ser su actitud al hablar en público: con un discurso fuerte y claro, que han de creer en sí mismas y que si quieren solucionar un problema, podrán hacerlo.