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Sheeba Baddy
Sheeba Baddy
24.12.2018
La Fundación

Cuando empecé a trabajar para la FVF, en 1996, tenía 20 años y acababa de salir de la universidad. Me pareció una gran oportunidad, me ofrecían trabajar para la organización en la que me había criado, al tiempo que aprendía un idioma, el castellano. Ni lo dudé. En ese momento, en el departamento de Apadrinamiento había dos traductoras y unos 6.000 niños y niñas apadrinados. Lo que significa unas 10.000 cartas anuales a traducir. Por suerte contábamos con el apoyo de alumnos de español que venían expresamente desde Hyderabad. Con sus clases y las de algunos voluntarios y voluntarias españoles que empezaron a venir por esa época, al cabo de un año, ya me defendía bien en castellano.

Recuerdo con especial cariño esos primeros años y, en concreto, una anécdota que vivimos con Vicente Ferrer, Father, como le llamamos en la India, a pocas semanas de Navidad. Era temprano por la mañana, entró en la oficina con paso decidido y una enorme sonrisa. Nos reunió a todos y nos dijo: “Necesito 8.000 nuevas fichas de niños y niñas apadrinados para mandar a España antes de Navidad”. Nadie dijo nada, nos quedamos en shock, pero si esto era lo que la organización necesitaba había que lograrlo. Nos pusimos a trabajar sin pausa durante los siguientes días. Father venía a diario, nos preguntaba cómo íbamos y nosotros solo le respondíamos: “Todo controlado”. Fue una locura ahora que lo pienso, pero una locura de las que te sacan una sonrisa.

Marta Espasa
21.12.2018
La Fundación

La Navidad es sinónimo de fiesta, luces y regalos. La publicidad y la sociedad de consumo nos han hecho creer que la cantidad de regalos que recibe un niño o niña por estas fechas es directamente proporcional a su felicidad. Nada más lejos de la realidad. El neuropsicólogo Álvaro Bilbao, padre de tres hijos y autor del libro ‘El cerebro del niño explicado a los padres’, traducido a 11 idiomas, defiende que los niños no necesitan más juguetes sino menos porque tienen demasiados y eso les impide ver el valor que tienen. De hecho, afirma que la ciencia ha demostrado que tener más cosas, consumir o acumular no contribuye a la felicidad de las personas.

La Navidad es una buena época para enseñar a los más pequeños de la casa que en la carta de Papa Noel o los Reyes Magos, además de juguetes, también tienen cabida otro tipo de peticiones: regalos con valores, regalos con futuro para los niños y niñas de la India. Esto es lo que pensó la familia Moreno Rodríguez cuando buscaba un regalo distinto para sus hijas Mariona y Lia, de seis y cuatro años, respectivamente. “Queríamos que fuera un regalo no material y que las niñas fueran las protagonistas” explica Mónica Rodríguez. 

El 6 de enero, al levantarse Mariona y Lia encontraron debajo del árbol una caja con una carta de Vennela. “Enseguida entendieron que tenían una amiga muy especial que vivía muy lejos, en la India. Porque desde el primer momento se sintieron ligadas a ella” recuerda Mónica. La llegada de Vennela ha servido a la familia Moreno Rodríguez para trabajar la diferencia, la solidaridad y el compromiso con las personas más desfavorecidas.

Raquel Artiles
18.12.2018
La Fundación

©Marc Puig

Desde 1997, el fotoperiodista Ángel López Soto hace seguimiento de los 150.000 tibetanos exiliados en el mundo tras la invasión de China, en 1950. En una ocasión, fue recibido por el Dalai Lama. El líder tibetano había sido un aficicionado a la fotografía y López Soto le preguntó por ello. Él le contestó: “Ya no tengo tiempo, además, ¿qué importancia tiene una fotografía?”,a lo que el fotoperiodista le respondió: “Yo soy fotógrafo”. “Lo tuyo es diferente. Tú estás haciendo un servicio”, respondió Dalai Lama.

Las palabras del líder político y espiritual del pueblo tibetano reflejan la utilidad de la fotografía social para proyectar al mundo las injusticias y establecer conexiones con la sociedad a través de la empatía y los valores humanos.

“A lo largo de mi experiencia profesional en los viajes he descubierto que la educación es la única herramienta de transformación, algo que no apreciamos en los países en desarrollo”, señaló López Soto en el marco de su conferencia ‘La educación, una herramienta para erradicar la pobreza’. Retrató las Tibetian Children’s Villages que acogen a 12.000 niños y niñas refugiados, y que se han ido estableciendo en la India y Nepal. “Sus padres les dejan allí para que puedan estudiar según sus tradiciones (algo que no pueden hacer en su propio país) y regresan al Tíbet. Las autoridades tibetanas sabían que se enfrentaban a un exilio duradero, así que con esta iniciativa tratan de normalizar en lo posible sus vidas y no perder sus costumbres”. En estos centros “hay mujeres que asumen el rol afectivo de las madres, al que sus pequeños han tenido que renunciar por el exilio. Cada una de ellas tiene a su cuidado a unos 30 niños y ninas”, explicó.

Raquel Artiles
18.12.2018
La Fundación

 ©Marc Puig

Cuando Save The Children encargó a Mingo Venero (Santander, 1977) retratar la pobreza infantil en España, se encontró ante uno de los trabajos más complicados de su vida profesional, “porque estamos condicionados por un estereotipo de la pobreza vinculada a los países en desarrollo”, explicó el fotoperiodista en su ponencia de las III Jornadas de Fotografía Social. Laia Tort, periodista que le acompañó en este proyecto desde el área de Incidencia Ciudadana de la organización, señaló que la ausencia de imágenes es uno de los factores que impiden que la ciudadanía empatice con la pobreza local. “Si vas en el metro no puedes distinguir si un niño es pobre o no”. No obstante, 1/3 de los niños y niñas en España están en riesgo de exclusión: No tienen una adecuada alimentación, ni recursos para abordar situaciones inesperadas, acceso al ocio o a temperaturas adecuadas para afrontar el frío del invierno, como retrata una de las fotografías más demoledoras de Venero, en la que una familia calienta el agua con una resistencia para bañar a su pequeña: “No es hambruna, pero es una forma de vida que existe y debemos conocer todos”, explica.

Ante este reto profesional Mingo Venero optó por enfocar su trabajo sin mensajes directos, sino invitando a leer entre líneas. En sus fotos hay tristeza, pero también juego y afecto “porque la dignidad no está reñida con la pobreza”.

Raquel Artiles
14.12.2018
La Fundación

 ©Marc Puig

Ana Palacios, (Zaragoza, 1972) dio un giro a su vida a los 37 años. “Vi por televisión a una voluntaria de la Fundación Vicente Ferrer que se llamaba Sara Crespo y el trabajo que hacía en la India para la rehabilitación de niños y niñas con discapacidad. Irradiaba fuerza, energía y carisma. Y me dije: yo quiero hacer eso”. Hasta entonces, esta licenciada en Periodismo, que había estudiado un máster de Cine en Los Ángeles, trabajaba para distintas productoras, como Fox o Paramount, produciendo películas americanas con un altísimo presupuesto y trabajando con directores como Polanski y actores como Sean Penn u Orlando Bloom. “Se me daba muy bien organizar, pero también me molestaba el despilfarro de esa industria”.  Conocer a Sara Crespo marcó el punto de inflexión en su vida personal y profesional. Quiso ir a la India y lo hizo a través de unas monjas misioneras. Viajó hasta un orfanato de un slum de Mumbai y empezó a retratar  a las personas que allí encontró desde la distancia “de una niña hipocondríaca y pija. No sabía qué haría con las fotos”. Hasta que uno de sus últimos días conoció a Raju, un niño afectado por la polio “desnudo y atado en su casa y, a pesar de eso sonreía. Por primera vez sentí rabia y dolor”.

Le explicaron que sus padres debían dejarlo atado para ir a trabajar y evitar que rodara y se golpeara con todos los objetos de la casa. “Descubrí entonces que existen otros parámetros, que no podía mirar esa realidad con mis gafas de primer mundo, y que aún menos podía juzgarlo. Fue una lección de humildad y entendí la sombra en la que viven 2/3 de la población”.

Dr. Meddipatla Rangaiah
14.11.2018
La Fundación

©Aina Valdaura

El año pasado, casi un millón de personas murieron en la India por causas relacionadas con la diabetes, según estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID). La mitad de ellas tenían menos de 60 años. Aquí, la enfermedad no ha parado de aumentar en los últimos años y se prevé que lo siga haciendo a un ritmo vertiginoso en las próximas décadas.

El reto es mayúsculo: de los 73 millones de casos detectados en 2017, se prevé que la India tenga más de 134 millones de personas diabéticas en 2045, convirtiéndose en el primer país del ranking mundial por delante de la China. Además, la FID calcula que actualmente sólo un 46% de los enfermos están diagnosticados. Esto multiplica el riesgo de que la enfermedad derive en graves complicaciones como ceguera, pie diabético, úlceras, gangrenas, infartos o insuficiencia renal.

Los factores de este crecimiento desbocado de la diabetes en la India son varios. El arroz es la base de la dieta en esta zona de la India, con una media de 3 platos al día, lo que tiene como resultado un exceso de carbohidratos. A esto debemos sumarle el escaso consumo de verduras y otros alimentos ricos en proteínas, ya sea por los elevados precios o por la entrada de alimentos procesados, normalmente más baratos y especialmente atractivos para el público más joven. La pobreza y la malnutrición han hecho de esta enfermedad un problema crónico también en las zonas rurales, a diferencia de lo que pasaba años atrás.

En las zonas rurales, las personas consumen tres platos al día de arroz. Esto, unido al bajo consumo de verduras y alimentos ricos en proteínas, explica la alta incidencia de diabetes

Carla Fibla
15.10.2018
La Fundación

“Cada día me levanto a las cuatro de la mañana, cocino, limpio el establo, barro la casa y recojo a los trabajadores con el carro de bueyes. A las ocho llego al campo, le entrego la comida a mi marido y me pongo a trabajar codo con codo con mi marido y el resto de jornaleros. Quito las malas hierbas, enciendo la bomba de agua, mezclo los fertilizantes, superviso el sistema de riego por goteo, llevo a pastar a los animales...Vuelvo a casa a las tres del mediodía, como algo, limpio la ropa y los cacharros, alimento a los bueyes y me pongo a preparar la cena. Me voy a dormir alrededor de las 21.30 y las 22h”. Esta es la ardua jornada de Salamma, una mujer de 60 años que vive en Vannurappa, una pequeña localidad del distrito de Anantapur (en el sur de la India). Aparentemente, podría pensarse que la sumisión a su familia y al campo, sin tiempo para ella, no ha evolucionado en las últimas décadas, pero los 2 hijos y 2 hijas de Salamma son la prueba de que la mentalidad y determinación de su madre ha logrado materializar el cambio en la siguiente generación.

 

Ivan Puerta
01.10.2018
La Fundación

Llegué a la India hace año y medio con muchas ilusiones. Quería transformar, aunque sólo fuera en una milésima parte, los sistemas constructivos que se estaban empleando, para evitar que se cometieran los mismos errores que se han producido en España con el uso indiscriminado del hormigón y de materiales químicos que atentan contra la salud de las personas.

Mi apuesta era la bioconstrucción que es una forma de construcción más razonable, sostenible, que usa materiales naturales y que sabe aprovechar lo que el entorno nos ofrece. Las ventajas son muchísimas:

Ambientales: reduce los vertidos, mejora la calidad del agua, aire y suelos, disminuye el consumo de los recursos no renovables, apuesta por el uso de materiales no manufacturados, con procesos químicos contaminantes y finalmente, adecúa las edificaciones al clima y al entorno, mejorando su integración paisajística.

Sociales: incrementa la calidad de vida, mejora el bienestar y confort interior y exterior de los espacios, mejora la salud y también favorece los trabajos manuales y participativos, así como la autoconstrucción.

Económicas: reduce considerablemente el mantenimiento, disminuye el consumo de recursos al crear edificios más eficientes, la mano de obra propia y los materiales son de proximidad lo que favorece a la disminución del coste final.

Carla Fibla
25.09.2018
La Fundación

En Anantapur no existió un lenguaje de signos oficial hasta el año 2000, y las personas con discapacidad auditiva formaban parte de una comunidad aislada. Muchas familias no se percataban de que sus hijos o hijas no podían escucharles hasta que no cumplían los dos o tres años, y los menores no accedían a un audífono hasta pasados los 6 años, cuando las áreas del lenguaje en el cerebro ya están estructuradas, y es complicado estimularlas.

"Mi familia era muy pobre y siempre faltaba comida. No se dieron cuenta de que no oía hasta que cumplí cinco años", explica Mónica a través de su profesor que interpreta la lengua de signos. En la India rural las elevadas tasas de discapacidad se deben a la pobreza, la falta de cuidado prenatal, la malnutrición o las condiciones extremas de la vida en el campo.

El proceso ha sido largo, primero los trabajadores del sector Personas con Discapacidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) detectaron que en el lenguaje de signos en el que se comunicaban los niños de las aldeas, sólo el 70% coincidía, quedando muchas palabras y expresiones limitadas a una zona porque no se había planteado la unificación del lenguaje de signos en telugu (lengua que comparten las poblaciones de los estados de Andra Pradesh y Telangana).

Después, el intenso trabajo de la unidad de Lengua de Signos de la FVF hizo que la integración en la sociedad de las personas con problemas auditivos se realizara incluso a través de un programa cultural en el que las alumnas hacen bailes populares, cambiando de movimiento al ritmo de las luces de colores que les indican hacia qué lado deben girar. Una práctica con la que mejoran su integración y autoestima.

Chandrasekhar Naidu
07.09.2018
La Fundación

Este 8 de septiembre es el Día Mundial de la Alfabetización, una jornada que persigue concienciar sobre la importancia de saber leer y escribir. Son muchas las cosas que podría decir en un día como este, pero creo que una historia puede ser la mejor forma de expresar lo que supone este reto en el sur de la India.

Esta es la historia de Adhilakshmi. Cuando la conocí tenía poco más de 10 años e ir al colegio era una pelea constante con su padre. En esa época yo era coordinador de área del Sector Educación de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Día tras día, la niña se presentaba en el colegio, y día tras día, su padre acudía y la sacaba de allí. Él no entendía por qué su hija debía aprender a leer y escribir.  La única ocupación que tenía prevista para ella era trabajar en el campo, casarse y tener una familia. Eso era lo que había visto hacer a las mujeres durante toda su vida. 

Sin embargo, Adhilakshmi contó con dos grandes aliados: su hermano mayor y un profesor de la FVF que vive en su pueblo. Fue este último el que se presentaba constantemente en casa de la familia para convencer a los padres de la importancia de saber leer y escribir. Esa niña podía tener un futuro distinto.

Finalmente, Adhilakshmi, con mucho tesón y no pocas peleas, lo logró ir a la escuela, y hoy es la directora de la Biblioteca Pública de Anantapur. No solo terminó su educación Secundaria, sino que es graduada en Biblioteconomía, Desarrollo Rural, Filosofía y Teología, además de tener un doctorado.

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"Desde la Fundación Vicente Ferrer siempre hemos notado vuestra cercanía, pero queremos aproximarnos todavía más. Por eso ponemos en marcha una sección de blogs para trasladar directamente nuestros mensajes, nuestros proyectos, contar a la sociedad lo que hemos hecho desde hace 45 años y los retos que quedan por abordar. Queremos, fomentar en las nuevas generaciones el espíritu de la solidaridad, contribuir a expandir su mirada, en ocasiones condicionada por las constantes  propuestas consumistas y por un cierto conformismo social."

Anna Ferrer

Autores

Ana Pastor
Reconocida periodista que destaca por su compromiso social.
Rosa Maria Calaf
Rosa María Calaf Solé es una periodista española y antigua corresponsal de RTVE
Moncho Ferrer
Director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer
Jordi Folgado
Director general de la Fundación Vicente Ferrer
Maria Valles
Ex Directora de Gestión Externa en la Fundación Vicente Ferrer.
Raquel Artiles
Periodista, especializada en los últimos años en el tercer sector.