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Raquel Artiles
14.12.2018
La Fundación

Ana Palacios, (Zaragoza, 1972) dio un giro a su vida a los 37 años. “Vi por televisión a una voluntaria de la Fundación Vicente Ferrer que se llamaba Sara Crespo y el trabajo que hacía en la India para la rehabilitación de niños y niñas con discapacidad. Irradiaba fuerza, energía y carisma. Y me dije: yo quiero hacer eso”. Hasta entonces, esta licenciada en Periodismo, que había estudiado un máster de Cine en Los Ángeles, trabajaba para distintas productoras, como Fox o Paramount, produciendo películas americanas con un altísimo presupuesto y trabajando con directores como Polanski y actores como Sean Penn u Orlando Bloom. “Se me daba muy bien organizar, pero también me molestaba el despilfarro de esa industria”.  Conocer a Sara Crespo marcó el punto de inflexión en su vida personal y profesional. Quiso ir a la India y lo hizo a través de unas monjas misioneras. Viajó hasta un orfanato de un slum de Mumbai y empezó a retratar  a las personas que allí encontró desde la distancia “de una niña hipocondríaca y pija. No sabía qué haría con las fotos”. Hasta que uno de sus últimos días conoció a Raju, un niño afectado por la polio “desnudo y atado en su casa y, a pesar de eso sonreía. Por primera vez sentí rabia y dolor”.

Le explicaron que sus padres debían dejarlo atado para ir a trabajar y evitar que rodara y se golpeara con todos los objetos de la casa. “Descubrí entonces que el mundo tiene otros parámetros, que no podía mirar al mundo con mis gafas de primer mundo, y que aún menos podía juzgarlo.. Fue una lección de humildad y entendí la sombra en la que viven 2/3 de la población”.

Dr. Meddipatla Rangaiah
14.11.2018
La Fundación

©Aina Valdaura

El año pasado, casi un millón de personas murieron en la India por causas relacionadas con la diabetes, según estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID). La mitad de ellas tenían menos de 60 años. Aquí, la enfermedad no ha parado de aumentar en los últimos años y se prevé que lo siga haciendo a un ritmo vertiginoso en las próximas décadas.

El reto es mayúsculo: de los 73 millones de casos detectados en 2017, se prevé que la India tenga más de 134 millones de personas diabéticas en 2045, convirtiéndose en el primer país del ranking mundial por delante de la China. Además, la FID calcula que actualmente sólo un 46% de los enfermos están diagnosticados. Esto multiplica el riesgo de que la enfermedad derive en graves complicaciones como ceguera, pie diabético, úlceras, gangrenas, infartos o insuficiencia renal.

Los factores de este crecimiento desbocado de la diabetes en la India son varios. El arroz es la base de la dieta en esta zona de la India, con una media de 3 platos al día, lo que tiene como resultado un exceso de carbohidratos. A esto debemos sumarle el escaso consumo de verduras y otros alimentos ricos en proteínas, ya sea por los elevados precios o por la entrada de alimentos procesados, normalmente más baratos y especialmente atractivos para el público más joven. La pobreza y la malnutrición han hecho de esta enfermedad un problema crónico también en las zonas rurales, a diferencia de lo que pasaba años atrás.

En las zonas rurales, las personas consumen tres platos al día de arroz. Esto, unido al bajo consumo de verduras y alimentos ricos en proteínas, explica la alta incidencia de diabetes

Carla Fibla
15.10.2018
La Fundación

“Cada día me levanto a las cuatro de la mañana, cocino, limpio el establo, barro la casa y recojo a los trabajadores con el carro de bueyes. A las ocho llego al campo, le entrego la comida a mi marido y me pongo a trabajar codo con codo con mi marido y el resto de jornaleros. Quito las malas hierbas, enciendo la bomba de agua, mezclo los fertilizantes, superviso el sistema de riego por goteo, llevo a pastar a los animales...Vuelvo a casa a las tres del mediodía, como algo, limpio la ropa y los cacharros, alimento a los bueyes y me pongo a preparar la cena. Me voy a dormir alrededor de las 21.30 y las 22h”. Esta es la ardua jornada de Salamma, una mujer de 60 años que vive en Vannurappa, una pequeña localidad del distrito de Anantapur (en el sur de la India). Aparentemente, podría pensarse que la sumisión a su familia y al campo, sin tiempo para ella, no ha evolucionado en las últimas décadas, pero los 2 hijos y 2 hijas de Salamma son la prueba de que la mentalidad y determinación de su madre ha logrado materializar el cambio en la siguiente generación.

 

Ivan Puerta
01.10.2018
La Fundación

Llegué a la India hace año y medio con muchas ilusiones. Quería transformar, aunque sólo fuera en una milésima parte, los sistemas constructivos que se estaban empleando, para evitar que se cometieran los mismos errores que se han producido en España con el uso indiscriminado del hormigón y de materiales químicos que atentan contra la salud de las personas.

Mi apuesta era la bioconstrucción que es una forma de construcción más razonable, sostenible, que usa materiales naturales y que sabe aprovechar lo que el entorno nos ofrece. Las ventajas son muchísimas:

Ambientales: reduce los vertidos, mejora la calidad del agua, aire y suelos, disminuye el consumo de los recursos no renovables, apuesta por el uso de materiales no manufacturados, con procesos químicos contaminantes y finalmente, adecúa las edificaciones al clima y al entorno, mejorando su integración paisajística.

Sociales: incrementa la calidad de vida, mejora el bienestar y confort interior y exterior de los espacios, mejora la salud y también favorece los trabajos manuales y participativos, así como la autoconstrucción.

Económicas: reduce considerablemente el mantenimiento, disminuye el consumo de recursos al crear edificios más eficientes, la mano de obra propia y los materiales son de proximidad lo que favorece a la disminución del coste final.

Carla Fibla
25.09.2018
La Fundación

En Anantapur no existió un lenguaje de signos oficial hasta el año 2000, y las personas con discapacidad auditiva formaban parte de una comunidad aislada. Muchas familias no se percataban de que sus hijos o hijas no podían escucharles hasta que no cumplían los dos o tres años, y los menores no accedían a un audífono hasta pasados los 6 años, cuando las áreas del lenguaje en el cerebro ya están estructuradas, y es complicado estimularlas.

"Mi familia era muy pobre y siempre faltaba comida. No se dieron cuenta de que no oía hasta que cumplí cinco años", explica Mónica a través de su profesor que interpreta la lengua de signos. En la India rural las elevadas tasas de discapacidad se deben a la pobreza, la falta de cuidado prenatal, la malnutrición o las condiciones extremas de la vida en el campo.

El proceso ha sido largo, primero los trabajadores del sector Personas con Discapacidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) detectaron que en el lenguaje de signos en el que se comunicaban los niños de las aldeas, sólo el 70% coincidía, quedando muchas palabras y expresiones limitadas a una zona porque no se había planteado la unificación del lenguaje de signos en telugu (lengua que comparten las poblaciones de los estados de Andra Pradesh y Telangana).

Después, el intenso trabajo de la unidad de Lengua de Signos de la FVF hizo que la integración en la sociedad de las personas con problemas auditivos se realizara incluso a través de un programa cultural en el que las alumnas hacen bailes populares, cambiando de movimiento al ritmo de las luces de colores que les indican hacia qué lado deben girar. Una práctica con la que mejoran su integración y autoestima.

Chandrasekhar Naidu
07.09.2018
La Fundación

Este 8 de septiembre es el Día Mundial de la Alfabetización, una jornada que persigue concienciar sobre la importancia de saber leer y escribir. Son muchas las cosas que podría decir en un día como este, pero creo que una historia puede ser la mejor forma de expresar lo que supone este reto en el sur de la India.

Esta es la historia de Adhilakshmi. Cuando la conocí tenía poco más de 10 años e ir al colegio era una pelea constante con su padre. En esa época yo era coordinador de área del Sector Educación de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Día tras día, la niña se presentaba en el colegio, y día tras día, su padre acudía y la sacaba de allí. Él no entendía por qué su hija debía aprender a leer y escribir.  La única ocupación que tenía prevista para ella era trabajar en el campo, casarse y tener una familia. Eso era lo que había visto hacer a las mujeres durante toda su vida. 

Sin embargo, Adhilakshmi contó con dos grandes aliados: su hermano mayor y un profesor de la FVF que vive en su pueblo. Fue este último el que se presentaba constantemente en casa de la familia para convencer a los padres de la importancia de saber leer y escribir. Esa niña podía tener un futuro distinto.

Finalmente, Adhilakshmi, con mucho tesón y no pocas peleas, lo logró ir a la escuela, y hoy es la directora de la Biblioteca Pública de Anantapur. No solo terminó su educación Secundaria, sino que es graduada en Biblioteconomía, Desarrollo Rural, Filosofía y Teología, además de tener un doctorado.

Silvia García
Silvia García
30.08.2018
La Fundación

Cuesta ponerse a resumir lo que ha sido tu trabajo y en definitiva tu vida durante un período tan largo. Me preparo un cafelito, me siento y me traslado mentalmente al IDT -proyecto de comercio justo de la Fundación Vicente Ferrer- que conocí nada más llegar y al IDT que dejo estos días. Hemos avanzado mucho y en muy poco tiempo, lo que me hace pensar que el esfuerzo ha merecido la pena. 

Con muy pocos recursos hemos conseguido mucho. Hemos sido capaces de entrar como miembros definitivos de la Organización Mundial de Comercio Justo y hacer un proyecto de artesanías sostenible que ha mejorado sustancialmente la vida de más de 300 mujeres con discapacidad.

He trabajado como coordinadora de artesanías y comercio justo de la Fundación Vicente Ferrer en India durante 3 años y medio y, a pesar de ser un trabajo precioso, no ha sido nada fácil. Tengo la sensación de que siempre queremos cambiar las cosas, que todo vaya mejor y más rápido, dejar nuestra huella. Pero a la que llegas a Anantapur enseguida te das cuenta de que todo aquí tiene su ritmo, sus plazos, su forma y su lógica.

Hemos sido capaces de entrar como miembros definitivos en la Organización Mundial de Comercio Justo, mejorando la vida de más de 300 mujeres

Desde el principio tuve muy claro que para poder aportar algo, lo primero que tenía que hacer era desaprender mi propia manera de hacer las cosas y poner mucha atención en cómo realiza su trabajo las personas de aquí. Bajo mi punto de vista, solo entendiendo su forma de procesar la información y de actuar, iba a ser capaz de hacer pequeñas mejoras.

Mi labor parecía más la de una cirujana que meticulosamente va diseccionando por partes a un paciente que la de una economista. Desgrané cada una de las áreas hasta poder entender qué hacía falta. El resto del trabajo y lo que faltaba por venir se convirtió en un gran reto.

Mercè Leonhardt
10.08.2018
La Fundación

Hace nueve años que iniciamos el programa de Early Intervention o Atención Temprana para bebés y niños con posibles dificultades en los primeros años de vida.

La primera vez que llegamos a Anantapur sabíamos que un recién nacido con discapacidad tenía pocas probabilidades de vida, porque podía morir no solo por su fragilidad, sino porque la sociedad india lo condenaba en la mayoría de casos a perecer, fuera por desnutrición o por “accidentes” que le pudieran ocurrir.

Nuestro primer encuentro con Vicente Ferrer fue muy interesante porque él ya intuía la necesidad de cuidar de forma específica a los más pequeños, y era consciente de que para lograrlo había que crear un programa de atención que les ayudara a disminuir las consecuencias y riesgos derivados de sus discapacidades así como, en lo posible, hacer esfuerzos para prevenir la discapacidad. Cuando terminamos nuestra conversación se dirigió a Ferràn, mi esposo, y le dijo: “Ya puedes cuidarla bien”. En sus ojos se podía leer la ilusión en un futuro mejor, basado en el nuevo programa que se le presentaba.

Iniciamos cursos durante un mes con una veintena de personas, casi en su totalidad hombres (algo que ya resultó extraño, porque en nuestro país las profesionales que trabajan en Atención Temprana son casi siempre mujeres), con el objetivo de identificar desde la edad más temprana del niño la parálisis cerebral y distintos déficits sensoriales como ceguera y sordera.

Un recién nacido con discapacidad tenía pocas probabilidades de vida, por su fragilidad, o por “accidentes”

Lawla Zulekha Islam
Lawla Zulekha Islam
08.08.2018
La Fundación

“Mi política es la acción: para hacer frente a los problemas hay que actuar sobre las causas”, decía Vicente Ferrer. En la India, el número de personas con discapacidad oscila entre el 5% y el 8% de la población, según un informe del Banco Mundial. De ellos un 35.29%  son  niños. Únicamente un 1% de esos niños tiene acceso al colegio y se estima que un 80% no pasará de los 40 años. El 69% de este colectivo vive en zonas rurales, como el estado de Andhra Pradesh. Ante estos datos, resulta obvio que una actuación rápida es indispensable.

Estudios recientes han demostrado que la estimulación sensorial durante los primeros años de vida de un niño “en riesgo” o “con necesidades especiales” ayuda a activar las partes dañadas del cerebro, y por tanto detecta retrasos o dificultades en el desarrollo y el crecimiento al tiempo que disminuye las complicaciones derivadas de minusvalías ya diagnosticadas. Entre los años 2000 y 2009, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) puso en marcha el Programa de Identificación y Atención Temprana. En la actualidad, se realizan 63 encuentros mensuales en distintas regiones de Andhra Pradesh; y una combinación de pediatras, fisioterapeutas y educadores proporcionan servicios de apoyo a más de 450 niños y a su entorno familiar.

 

Marta García
26.07.2018
La Fundación

Trabajar en la India, en un entorno rural y con personas con discapacidad no es tarea fácil. Son muchos retos diarios, como el idioma, las antiguas y arraigadas tradiciones o las duras condiciones de vida. Pero, sin duda, el desafío más potente es la discriminación.

En el caso de las personas con discapacidad viene marcada por la imposibilidad que experimentan al no ser capaces de ayudar económicamente en sus aldeas o a sus familias. Recuerdo una frase que escuche nada más llegar, y que le dio sentido a mi estancia y trabajo en la India: “Aquí, si no puedes ayudar en casa, te conviertes en una difícil carga que mantener”.

Desde el Proyecto de Capacitación Profesional de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), conocido como Vocational Training, proporcionamos a los 36 chicos y 34 chicas (de entre 11 y 25 años) con discapacidad intelectual, actividades para potenciar sus habilidades, mejorar sus capacidades psíquicas y físicas, y sobre todo intentar que ganen autonomía para que se integren en sus comunidades.

Hacemos talleres de cocina, yute, mantenimiento, lavandería, clases de baile…, pero el que me parece más interesante es el taller de huerto y ganadería. Mí día en la India consiste en pasar horas bajo el cálido sol de Kanekal, rodeada de tomates, judías, berenjenas, especias de mil sabores, vacas y búfalos. En lo personal, estoy convencida de que me ofrece una enriquecedora interacción cultural con la India más profunda y auténtica. Mi trabajo en la India es un aprendizaje constante, una experiencia apasionante. Llegué con la idea de enseñar, y siempre acabamos aprendiendo.

 

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"Desde la Fundación Vicente Ferrer siempre hemos notado vuestra cercanía, pero queremos aproximarnos todavía más. Por eso ponemos en marcha una sección de blogs para trasladar directamente nuestros mensajes, nuestros proyectos, contar a la sociedad lo que hemos hecho desde hace 45 años y los retos que quedan por abordar. Queremos, fomentar en las nuevas generaciones el espíritu de la solidaridad, contribuir a expandir su mirada, en ocasiones condicionada por las constantes  propuestas consumistas y por un cierto conformismo social."

Anna Ferrer

Autores

Ana Pastor
Reconocida periodista que destaca por su compromiso social.
Rosa Maria Calaf
Rosa María Calaf Solé es una periodista española y antigua corresponsal de RTVE
Jordi Folgado
Director general de la Fundación Vicente Ferrer
Moncho Ferrer
Director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer
Maria Valles
Ex Directora de Gestión Externa en la Fundación Vicente Ferrer.
Raquel Artiles
Periodista, especializada en los últimos años en el tercer sector.