K. Udayalakshmi: “Si una mujer no puede ser madre, se la considera prácticamente inútil”

  • En la India, alrededor del 10% de las parejas sufren infertilidad, lo que equivale a 20 millones de personas.

La imposibilidad de tener un hijo o una hija tiene amplias consecuencias, tanto en lo personal como en lo social. En la India rural, si una pareja no tiene descendencia, la mujer es objeto de discriminación e incluso de exclusión.

“La problemática de la reproducción es muy importante en la India. En la mayoría de los casos, una mujer se casa en un matrimonio concertado y tiene como obligación ser madre. Y si no está cumpliendo con eso, no está cumpliendo con sus obligaciones. En esta cultura, la infertilidad se entiende como un problema de las mujeres, no de los hombres”, explica Manolo Fillol, ginecólogo que colabora en el Hospital de Bathalapalli de la Fundación Vicente Ferrer (FVF).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo caracterizada por la imposibilidad de concebir un embarazo sano después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. En la India, alrededor del 10% de las parejas sufren infertilidad, lo que equivale a 20 millones de personas, según el Consejo de Investigaciones Médicas de India. Pese a ello, un 80% de los casos pueden ser tratados con medicamentos o intervenciones médicas.

K. Thejomoorthy trabaja desde hace 14 años como jefe del departamento de Farmacéutica en el Hospital de Kalyandurg de la FVF. Él junto a su esposa, K. Udayalakshmi, son una de las 37 parejas que han contado con el apoyo de la FVF para acceder a un tratamiento de fertilidad. Después de una larga espera, hoy comparten la felicidad de ser padres de Raghavva, un niño de dos años.

 

¿Cómo ha sido el proceso para lograr ser padres?

Nos casamos en 1998 y estuvimos 17 años tratando de tener un bebé. Lamentablemente, sufrí dos abortos naturales, lo cual me dejó con mucho miedo. Pensé que no podría ser madre, lo cual me daba mucha tristeza. Fui al hospital de la FVF, nos realizaron todos los exámenes necesarios y no parecía haber ningún problema, pero no me quedaba embarazada. Después de valorar varias opciones, decidimos intentar con el tratamiento de fertilidad in vitro en un hospital de Hyderabad, el cual dio buen resultado. Sin embargo, tenía mucho miedo de perder al bebé durante el proceso.

 

¿Qué fue lo más difícil de todos estos años?

A veces me sentía mal con los remedios que debía tomar. Sin embargo, lo peor para mí era asistir a las reuniones sociales. Cuando una mujer no puede tener hijos o hijas, es juzgada por la sociedad y muchas veces castigada sin poder asistir a bodas o al templo. A pesar de que los dos estábamos en este tratamiento, yo era la que salía más perjudicada. En algunos casos, los hombres dejan a sus esposas y se vuelven a casar. En la India, ser padres no es una elección, sino que es lo que se busca al contraer matrimonio. Así es como está organizada la sociedad, ya que cuando las personas envejecen deberán ser cuidadas por sus hijos o hijas. Si una mujer no puede ser madre, se la considera prácticamente inútil para esta sociedad. Es muy duro decirlo, pero es así.

 

¿Cómo enfrentasteis esta posibilidad como pareja?

Siempre tuvimos la esperanza de ser padres. Nos apoyábamos mutuamente y entendíamos que teníamos que estar tranquilos, porque si nos estresábamos o deprimíamos, las posibilidades de tener un bebé disminuían. Fue muy importante el apoyo de nuestras familias, quienes nos visitaban constantemente.

 

¿Qué diríais a las parejas que están pasando por lo mismo que vosotros?

Deben tener fe y tienen que dejar de preocuparse por lo que opinen las demás personas. Lamentablemente, no todas las parejas pueden tener hijos y eso no es culpa suya. En nuestra sociedad, debemos parar de castigar a las personas por las supersticiones que hemos heredado. Creemos que también es muy importante contar con ayuda psicológica para gestionar las emociones y enfrentar la situación como pareja. Al vivir en el hospital, estamos en contacto con otras parejas de la FVF y siempre tratamos de ayudar compartiendo con ellos nuestra experiencia.

 

Texto: Constanza González Bernstein.