Moncho Ferrer
Es director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer. Segundo de los tres hijos que tuvieron Vicente y Anna, Moncho Ferrer nació en Anantapur como sus hermanas Yamuna y Tara. En 1984 se trasladó a estudiar a la Koidakanal International School, una escuela especializada en cultura asiática y occidental. Posteriormente se licenció en Relaciones Internacionales y es máster en Diplomacia. Con 26 años regresó a Anantapur para seguir la senda que emprendieron sus progenitores.

No habrá paz sin desarrollo

Familia Ferrer

Que una mujer india encabece una manifestación o que un joven dalit se licencie en una universidad está directamente relacionado con la paz y la justicia. Podemos considerarlos hitos en una sociedad patriarcal y desigual como la de la India rural. Hechos como estos son resultado del desarrollo de los pueblos, el desafío con el que nos encontramos día a día.

Cuando hablamos de paz lo atribuimos inmediatamente a la ausencia de guerra. Y es cierto que los conflictos armados son una de las mayores amenazas para la estabilidad y la convivencia en el mundo. Pero si vamos a la raíz del tema, llegamos a la conclusión que para alcanzar un estado de paz social y de bienestar primero tienen que estar cubiertas las necesidades más básicas de las personas, y no solo en momentos puntuales. Para conseguir comunidades fuertes, autosuficientes y empoderadas no hay más camino que el desarrollo. Mi padre siempre afirmaba que “La paz no es sólo la ausencia de conflicto, sino también la lucha contra la discriminación, el sufrimiento y la pobreza”. No hay verdadera paz si no está acompañada de justicia y solidaridad.

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