Jordi Folgado
Jordi Folgado Ferrer es director general de la Fundación Vicente Ferrer desde hace más de diez años. Su vinculación con la organización se remonta a 1972 cuando viajó por primera vez a la India y conoció el trabajo de su tío, Vicente Ferrer. Desde entonces estableció una relación de compromiso con todo el proyecto que Vicente y Anna Ferrer habían iniciado en la India, junto a las comunidades más desfavorecidas

La superpoblación, un lastre en el camino hacia la justicia social

Familia Ferrer

© Josep Giralt / FVF

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”, esta frase de Ghandi continúa marcando el paso –lento- de quienes luchamos por la erradicación de la pobreza extrema en un país que, a pesar de contar con una Constitución modélica, no acaba nunca de salir del círculo de pobreza, que se perpetúa por muchas razones; una de ellas es su superpoblación.

El mundo entero se enfrenta a las consecuencias del crecimiento demográfico y el paulatino agotamiento de los recursos que esto supone. Pero en el caso de la India, su situación de partida complica mucho la aspiración de lograr un país sin desigualdades. 300 millones de personas viven en la pobreza más extrema. En 2022, la India desbancará a China y se convertirá en el país más poblado del planeta, con 1.400 millones de habitantes.

Algunas de las causas tienen su base en prácticas muy extendidas como los matrimonios tempranos, el convencimiento de que cuantos más hijos se tengan más ingresos se pueden obtener, o la preferencia por los hijos varones, que llevan a las mujeres a tener descendencia hasta que nazcan uno o varios varones. Todas estas creencias son, en buena parte, consecuencia de la pobreza y perpetúan la miseria.

Hay una presión sobre las infraestructuras del país, incapaz de asimilar la superpoblación; millones de personas quedan fuera de la sanidad o la educación.  Otro gran problema es, según advierte la ONU, la explotación de los recursos medioambientales y la capacidad de producción de alimentos que, insuficientes para abastecer a tantas personas, provocan hambre, desnutrición y muerte.

En la India rural, el proyecto de la Fundación Vicente Ferrer trata de frenar estas y otra de las consecuencias que provoca la superpoblación: la emigración a las grandes ciudades en busca de oportunidades laborales. En la India, la densidad de la población en ciudades como Delhi, Mumbai o Bangalore es inasumible provocando esos asentamientos populosos llamados slums, suburbios sin ningún tipo de servicio básico: ni agua, ni electricidad, ni sanidad… son núcleos infrahumanos donde, en la mayoría de los casos, residen dalits y otras castas desfavorecidas.

La FVF centra sus esfuerzos en desarrollar las zonas rurales, en empoderar a los colectivos socialmente excluidos para que no se vean obligados a emigrar en busca de un bienestar que posiblemente  jamás encontrarán.

En el caso de las mujeres y los niños, el riesgo es aún mayor; las mujeres muchas veces son reclutadas por redes de tráfico de personas que les prometen trabajos bien remunerados, la mayoría en el servicio doméstico, y que acaban siendo forzadas a ejercer la prostitución adquiriendo unas deudas que las convierten en esclavas.

Una de las prioridades del equipo que forma parte de la FVF es prevenir estas situaciones. Por eso pusimos en marcha un proyecto en Kadiri, un área fronteriza entre Andhra Pradesh y Karnataka, con gran presencia de redes mafiosas. Los objetivos de este proyecto son detectar la población en riesgo, trabajar con las víctimas de la trata, darles atención social y sanitaria e ofrecerles formación en varios talleres profesionales para proporcionarles una alternativa laboral que les proporcione un medio de vida en sus aldeas.

La pobreza es la expresión más clara de la injusticia social porque destruye la humanidad. A todas y todos los que formamos parte de la Fundación Vicente Ferrer nos motiva la certeza que acabar con ella es posible, pero resulta absolutamente frustrante que exista todo un sistema organizado para enriquecerse a costa de los más vulnerables.  “El mundo no puede ser irrazonable y cruel –decía Vicente Ferrer- Solo la abundancia del bien vence la abundancia del mal”.