Somos la llave que puede cambiarlo todo


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El apadrinamiento es la llave que abre la puerta a la esperanza y al desarrollo de millones de personas, ayudando a erradicar la pobreza extrema en la India. Queremos compartir contigo los testimonios de aquellos que ya son protagonistas de su propio cambio.

"En la India 51% de las personas con discapacidad son analfabetas."

Lackshminaraya Estudiante con discapacidad visual

"En la India 55 millones de niños y niñas menores de 5 años sufren desnutrición."

Nacharamma Trabajadora de la salud.

"En la India 28 millones de niños y niñas entre 6 y 14 años trabajan en vez de ir a la escuela."

Nagamani Profesor de primaria

"En la India cada año mueren 2,1 millones de niños menores de 5 años por enfermedades propagadas por el agua."

Dr. Vamsi Krishna Pediatra

"En la India rural 21% de las casas son chabolas."

Nallappa y Lakshminarayanamma, Familia beneficiaria

"En India 400 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza."

Thippeswamy Director de apadrinamiento
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Testimonios directos del apadrinamiento

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Somos la llave que puede cambiarlo todo


Ver entrevista Imanol Arias
Abre la puerta a la esperanza APADRINA

Hay muchas maneras de ayudar a erradicar la pobreza extrema en la India, difundir este mensaje es una de ellas. Compártelo!

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  • Entrevista Imanol Arias
  • Testimonio Lackshminaraya
  • Testimnio Nacharamma
  • Testimonio Nagamani
  • Testimonio Dr. Vamsi Krishna
  • Testimonio Nallappa y Lakshminarayanamma
  • Testimonio Thippeswamy, director de apadrinamiento.
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Queremos dar las GRACIAS a las personas, empresas, instituciones y medios de comunicación por hacer posible que sigamos trabajando para erradicar la pobreza extrema en la India.

Una llave humilde, pero con un enorme valor simbólico, una copia exacta de aquellas que abren las puertas de hospitales, escuelas y viviendas de la Fundación en India.

Comprándola, no sólo haces un donativo a la Fundación Vicente Ferrer, sino que muestras tu compromiso para combatir la pobreza extrema.

Una llave humilde, pero con un enorme valor simbólico, una copia exacta de aquellas que abren las puertas de hospitales, escuelas y viviendas de la Fundación en India.

Comprándola, no sólo haces un donativo a la Fundación Vicente Ferrer, sino que muestras tu compromiso para combatir la pobreza extrema.

Por sólo 2,95 euros* consigue tu llave y difunde esta acción entre las personas que te rodean. Somos la llave que puede cambiarlo todo.
* Los beneficios de su venta se destinarán a los proyectos de desarrollo de la organización en la India.

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Agradecimientos a:

“No vamos con palabras, vamos con hechos”
Vicente Ferrer
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Hemos creado un símbolo que puedes llevar contigo
y que hará visible el trabajo que realizamos conjuntamente.

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Jayanna

Tenía nueve años y estaba vigilando el ganado mientras pastaba. Me subí a un poste de electricidad que me soltó una descarga, dejándome al borde de la muerte. Después de pasar por varios centros médicos de la zona, donde no me aseguraron que me pudieran salvar la vida, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) decidió llevarme a un hospital a Bangalore. Allí estuve tres meses ingresado. Por fin, pude recibir el tratamiento adecuado y con el tiempo, pude recuperarme. Perdí mi brazo derecho, pero si no hubiera sido por la Fundación Vicente Ferrer hubiera muerto, de eso estoy seguro.

En el año en el que estuve recuperándome, tuve que dejar la escuela. Pero después pude retomar mis estudios y ahora estoy estudiando para convertirme en maestro de niños con discapacidad intelectual. En el futuro, me gustaría trabajar en la Fundación ayudando a las personas como yo. Sería una manera de devolver todo el apoyo que he recibido.

Ahora tengo 27 años y sé lo que significa recibir desde muy pequeño el apoyo de la FVF. Para mí, ha sido una oportunidad que me ha permitido salir adelante y sobreponerme a una situación que me parecía que no tenía solución y eso, gracias al programa de apadrinamiento. Provengo de una familia muy humilde y que pertenece a la comunidad dálit, fuertemente discriminada en la India. Mi grupo social ni siquiera pertenece al sistema de castas, hemos sido relegados históricamente a los trabajos más serviles y humillantes. No sabíamos ni siquiera que teníamos derecho a cosas como la educación, la sanidad o un trabajo remunerado. Ahora sé que son derechos básicos para todos los seres humanos.

Mi familia no tenía apenas recursos y mis padres tenían que emigrar frecuentemente en busca de trabajo. Durante largos períodos nos dejaban a mí y a mis tres hermanos solos al cuidado de mi abuela, ya anciana.

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Yuvaraju

En el examen final educación secundaria obligatoria, obtuve uno de los mejores resultados de todo el distrito de Anantapur. Éramos 40.000 alumnos. Gracias a mis buenas notas, puede entrar en una de las universidades más prestigiosas de la India, situada en el estado de Bengala Occidental, en el noreste del país, donde estudié ingeniería informática. Puedo decir que la Fundación Vicente Ferrer (FVF) ha cambiado mi vida. Para mí, ha sido un sueño poder estudiar e ir a la universidad. Sin su apoyo no hubiera sido posible, porque hubiera tenido que ponerme a trabajar para apoyar económicamente a mi familia.

Siempre fui un niño muy aplicado. Ya en la escuela primaria destacaba por mis buenas notas y por el interés y la curiosidad que mostraba por aprender, sobre todo, en cosas que tuvieran que ver con las ciencias y la tecnología. Pero mis padres, ambos campesinos, tenían escasos recursos para alimentar y dar un futuro digno a sus cuatro hijos y eso hacía que no pudiera continuar con mis estudios.

A los cinco años, ya entré a formar parte del programa de apadrinamiento de la Fundación y asistía a diario a la escuela de refuerzo y las actividades extraescolares que organizaban. La FVF me apoyó desde el primer momento, para que pudiera seguir estudiando. Dieron una oportunidad a alguien como yo que no tenía recursos, pero que había demostrado tener una gran dedicación, y ¿por qué no? talento.

Ahora tengo 26 años y vivo en Bangalore. Hace tres que me dedico al diseño de software y ya he trabajado para diferentes multinacionales informáticas.

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Yuvaraju

Mi padre siempre me decía que le gustaría que fuera médico y ahora estoy a punto de conseguirlo. Es increíble el trabajo de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) potenciando la educación entre las chicas, que muchas veces en la India quedamos relegadas y a la sombra de los varones. Gracias a la educación, mi vida ha cambiado. Siento que la sociedad me respeta más y me trata mejor. Tengo 20 años y a base de esfuerzo y voluntad estoy estudiando algo impensable para mí y mi familia: ¡estoy en segundo curso de Medicina en la universidad!

La mía era una pasión por la medicina y por ayudar a aquellos que menos recursos tienen. Soy una de los 126.000 niños y niñas que la FVF tiene apadrinados en la actualidad. Mi familia pertenece a la comunidad dálit y se dedica al cultivo de la tierra. Teníamos muy pocos recursos y la situación empeoró cuando mi padre, que también trabajaba de maestro para incrementar los ingresos familiares, falleció hace unos años, dejando a mi madre en una situación tremenda: a cargo de la familia y teniendo que mantener, al mismo tiempo, la tierra y el cultivo.

Asimismo, mi hermano mayor está en la universidad. Está cursando un master en Biotecnología, también gracias al apoyo del programa de apadrinamiento de la FVF.

De cara al futuro, mi meta es graduarme y poder trabajar algún día como médico en mi comunidad, ayudando a salir adelante a las personas de origen humilde, como el mío, y que no tienen acceso a la atención sanitaria.

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