Vicente Ferrer

Una vida dedicada a erradicar la pobreza 

Durante toda su vida, Vicente Ferrer (1920-2009) creyó en la posibilidad de erradicar la pobreza extrema y construir un mundo más justo para los más desfavorecidos del planeta.

Trabajó incansablemente con ese objetivo y nos dejó como legado un amplio programa de desarrollo que indios y españoles trabajamos por mantener vivo y por expandir a las zonas que más lo necesitan.

“El sufrimiento de los otros es parte del nuestro propio”

Vicente Ferrer

El pilar de su trabajo: la acción buena

Para Vicente Ferrer, la “acción buena” contenía en sí todas las religiones y todas las filosofías y resumía la razón para estar en este mundo: ayudar a los demás.

Con esta filosofía de acción, Vicente Ferrer y el equipo de personas con el que empezó a trabajar hace más de 40 años y que hoy consta con más de 2000 trabajadores y voluntarios locales, ha conseguido llegar a más de 3000 pueblos y a alrededor de 3 millones de personas.

 

Pionero de su generación y trabajador incansable

En una época en la que las formas tradicionales de ayuda se centraban mayoritariamente en la gestión de instituciones como hospitales o escuelas, Vicente Ferrer decidió desplazarse directamente a las aldeas, vivir con los campesinos, y conocer de primera mano sus necesidades.

Siempre creyó que es necesario estar donde se encuentra la pobreza extrema, y erradicarla trabajando, codo con codo, con quienes la padecen.

 

“Yo no quiero separarme de las masas, te ponen en un pedestal y te acabas alejando de la realidad”

Vicente Ferrer

 

“El milagro de dar”

Una parte fundamental del trabajo de Vicente era brindar las herramientas necesarias para que los campesinos y campesinas creyeran en ellos mismos y en sus capacidades para cambiar su propio futuro.

Así empezó con su primer singular sistema de trabajo llamado “el milagro de dar” que despertó conciencias y generó un gran movimiento de solidaridad.

“El milagro de dar” consistía en repartir una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico necesario para obtener agua para los cultivos. Si al finalizar el periodo establecido el campesino devolvía lo prestado (sin intereses), el “milagro” se replicaba y extendía entre toda la comunidad.

Hoy, después de más de 40 años de trabajo, la Fundación Vicente Ferrer, con la colaboración de sus amigos/as y socios/as, continua llevando a cabo el programa integral de desarrollo con el mismo espiritú y compromiso con el que Vicente Ferrer empezó.

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