El sistema educativo en la India

© Albert Uriach/FVF
© Albert Uriach/FVF

Los principios fundamentales que rigen hoy el sistema educativo indio son los que Jawaharlal Nehru, Primer Ministro de la India independiente, y su equipo formularon a mediados del siglo XX. Nehru pensó en la India como una democracia secular sustentada bajo una economía de izquierdas. Quería una educación universal, que junto a un desarrollo industrial, sería el motor del desarrollo indio. Garantizando estos derechos estaba convencido de que conseguiría reducir y unificar las divisiones de la India, forjadas en los distintos niveles de riqueza, casta y religión. Los puntos centrales de la política educativa de Nehru fueron la pluralidad, el secularismo y la búsqueda de la excelencia en la enseñanza universitaria.

Aunque el Gobierno haya implementado numerosos programas para garantizar la educación universal, persisten altas tasas de abandono escolar y falta de concienciación entre los padres sobre la necesidad de la educación de sus hijos y sobre todo de sus hijas. Aún así, las mejoras son visibles.

A. MARCO LEGAL INDIO

La Constitución india marca una educación gratuita dirigida a todos los niños y niñas hasta los 14 años y establece la responsabilidad educativa compartida entre el gobierno central y los estados. La carta magna india también dedica un apartado a la educación de las minorías y a los grupos vulnerables. Todas las políticas posteriores giran entorno a estos dos conceptos de educación obligatoria y esfuerzo por garantizar acceso a la educación a la mayor parte de la población posible. Sin embargo, debido a las dificultades de aplicación real, muchas leyes han tenido que repetir su objetivo general hasta conseguir que se convirtiera en una herramienta eficaz.

La Política Nacional de Educación de 1986, estableció la educación primaria como gratuita y, además, obligatoria, como vehículo para el cambio. A su vez, impulsó la enseñanza en tres lenguas, el fomento de la igualdad de oportunidades y la supremacía de los estudios científicos sobre los sociales.

En 1990, por influencia de la Conferencia Mundial sobre la ‘Educación para Todos’ en Jomtien (Tailandia), el gobierno indio aceptó asistencia externa para promover la ecuación primaria universal. El primer gran proyecto lanzado por el gobierno indio a partir de este acuerdo fue el Programa de Educación Primaria por Distritos (DPEP) en 1994 que promovió la educación en casi la mitad de distritos de la India con bajas tasas de alfabetización femenina. Este programa facilitó la creación de relaciones dinámicas entre el Gobierno y las organizaciones de la sociedad civil. Junto a incentivos para mejorar la salud y acceso a la escuela como el nuevo Programa de Nutrición, lanzado en 1995 y en 2001, el gobierno indio puso en marcha el ambicioso plan, Sarva Shiksha Abhiyan (SSA). Éste pretendía proporcionar educación primaria universal para todos los niños y niñas de la India de cara al 2010 y dotaba de gran flexibilidad para que aplicaran sus propias estrategias, según el contexto determinado.

La 86ª enmienda a la Constitución en 2002 dio paso a una nueva etapa en la que la educación se consideraba un Derecho Fundamental y el artículo 21A establecía el deber del Estado de cumplirlo.

En un último intento por conseguir la educación universal, se aprobó recientemente la Ley del Derecho a la Educación de 2009. Esta norma reincidía en el derecho a la educación básica gratuita y obligatoria hasta los 14 años. Pasó a ser el pilar para conseguir una educación primaria de calidad, y para que el Estado trabajara de manera conjunta con las familias y las comunidades. Fue la primera vez en la que se incluía a estos tres actores como parte básica para conseguir completar el ciclo de educación primaria en la India. La ley establecía que las escuelas debían constituir Comités de Gestión Escolar (SMC), integrados por el funcionariado de los organismos locales, padres y madres, tutores y tutoras y el profesorado. Dicha ley apostaba, además, por el derecho de la educación sobre los principios de igualdad y no discriminación.


B. ACUERDOS INTERNACIONALES

La educación se incluyó como derecho básico de todo ser humano en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en 1948 ya que los objetivos que se persiguen a través de la educación son el desarrollo de las sociedades a través de la inversión en capital humano y la reducción de las desigualdades entre las personas.

A nivel internacional, la formación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) también dirige sus esfuerzos para lograr el ideal de la igualdad de oportunidades educativas sin distinción de raza, sexo, situación económica o social. En el 1990, se inició un movimiento encaminado al compromiso mundial para proveer de educación básica de calidad a todos los niños, niñas, jóvenes y personas adultas. En la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos de Jomtien (Tailandia) se acordó el objetivo de asegurar ‘Educación para Todos’. En este sentido, la UNESCO tiene como misión la movilización y la armonización de los esfuerzos internacionales para alcanzar la coordinación en los avances en educación. Los gobiernos, los organismos de desarrollo, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación son algunos de los agentes que trabajan para conseguirlo.

Ante la falta de mejoras, diez años después de la conferencia de Jomtien, la comunidad internacional volvió a reunirse en Dakar (Senegal) en el año 2000, para reafirmar el compromiso de lograr la ‘Educación para Todos’ haciendo un marco de acción detallado con seis objetivos clave, destinados a satisfacer las necesidades de aprendizaje de todos los niños, niñas, jóvenes y personas adultas para el año 2015.

Desde el 2000 el impulso para lograr los objetivos de la ‘Educación para Todos’ también contribuye en la búsqueda global de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el 2015, especialmente el segundo, la educación primaria universal, y el tercero sobre la igualdad de género en la educación.

Aviso Legal | Política de protección de datos | Política de cookies | Contacto | 902 22 29 29
© Fundación Vicente Ferrer. Todos los derechos reservados.