T.V. Chalapathy: “Nuestra meta es evitar que el distrito se convierta en un desierto”
Pocas personas nacidas durante los años 50 en las áreas rurales de Andhra Pradesh pueden decir que tienen estudios universitarios. Chalapathy, que durante 20 años ha sido director del sector de Ecología de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), es uno de ellos. Su padre, un granjero de Uravakonda con modestas tierras y que había aprendido a leer, se empeñó en enviarle a estudiar Agricultura. Una fuerte sequía dejó a su familia con enormes deudas con los terratenientes de la zona, por lo que Chalapathy, con 22 años, se trasladó a Anantapur en busca de trabajo. Por aquel entonces, se rumoreaba que un tal “Ferrer” estaba ofreciendo empleo a jóvenes de la zona.
¿Cómo conseguiste que Vicente te recibiera?
Llamé al teléfono de la Fundación y él mismo respondió. Le dije que quería trabajar para la organización, y me respondió: “de acuerdo, ven en 15 minutos”. Fui corriendo al campus, donde me hizo varias preguntas y finalmente me dijo: “¿puedes empezar ahora?”.
¿Qué trabajo te asignó?
Era 1978. Aún no existía el sector de Ecología. Un equipo de especialistas dábamos formación a los agricultores de la zona sobre nuevos métodos de cultivo que permitieran un mayor rendimiento a las cosechas.
Como por ejemplo…
Utilizar la cantidad precisa de abono para cada tipo de plantación, aumentar el número de semillas por acre e intercalar diferentes tipos de cultivo en un solo terreno.
¿Funcionó?
Sí, los cultivos mejoraron, pero los dálits seguían siendo meros trabajadores al servicio de los grandes terratenientes.
¿Cuándo empieza a cambiar la situación de los dálits?
A partir de los años 80 empezamos a organizar a la comunidad dálit para que reclamara al Gobierno las tierras que les correspondían. Gracias a una ley de 1974, el Gobierno limitaba la cantidad de tierras que podía tener cada terrateniente. Las restantes eran entregadas a las comunidades más pobres.
¡Y entonces los dálits pasaban de jornaleros a propietarios!
No fue tan sencillo. Las tierras que nos entregaban estaban en muy mal estado. No se podían cultivar. Eso se juntó con tres años consecutivos de sequía (desde 1984 a 1986), la peor que ha vivido el distrito hasta día de hoy. Ni una lluvia en tres años.
¿Cuál era la situación de la población?
La gente no tenía, literalmente, nada que comer, ni ellos ni sus animales. Había un punto en la carretera hacia Bangalore donde los camiones recogían el ganado para llevarlo al matadero. Había tanta gente esperando para vender sus animales que, aún vivos, les cortaban las patas para que ocuparan menos espacio y lanzaban los cuerpos amontonados en el camión.
¿Qué hicisteis al respecto?
Era una situación desesperada. Informé a Vicente de lo que estaba sucediendo. Al final decidimos crear un programa de acondicionamiento de tierras por el que pagábamos a los dálits por preparar sus propios terrenos para el cultivo, quitando las piedras y cortando los matorrales. Gracias a este programa, a partir de 1986 empezó el empoderamiento de los dálits. Y en 1987 se creó formalmente el sector de ecología de la FVF.
¿Cuál es la meta del sector?
Evitar que el distrito se convierta en un desierto.
¿Cómo?
Conservando la primera capa fértil de suelo, construyendo sistemas de almacenamiento de agua y llevando a cabo programas de horticultura.
¿Cuál es la situación de la actual sequía?
Este año también es crítico, tenemos un 70% de pérdidas en los cultivos, la diferencia es que ahora hay muchos programas paralelos para la generación de ingresos por otras vías y hay también ayudas económicas específicas como el Fondo Permanente contra la Sequía.
¿Qué sucederá si la sequía se alarga?
Podemos volver a la “situación desesperada” de los 80. Los campesinos empezarían a vender pequeñas herencias familiares de oro o plata, su ganado, luego sus tierras, reducirían el número de comidas al día… y un largo etcétera.
¿Puede pasar?
No al mismo nivel. Hemos mejorado mucho desde los 80. Pero al final, todo dependerá de si “El Niño” es benevolente este año…
