Padres analfabetos, hijos universitarios

  • Cada día son más los padres, analfabetos, que apuestan por un cambio generacional y envían a sus hijos a la universidad
  • El 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización

La región de Anantapur recordará los últimos 30 años como los del cambio generacional. En la década de los 60 nadie le daba importancia a la educación. Ahora es una de las principales metas de las familias.

“Sin educación hay pobreza”, aseguran Lakhsmidevi y Adinaera, padres de Haritha. Son dos personas que nacieron en una época en que solo la gente con dinero estudiaba. Adinaera, como tantos chicos de entonces, dejó de asistir a la escuela a la edad de ocho años para ayudar en la economía de su familia. “Desde los 13 años soy sastre mientras que los que sí estudiaron consiguieron mejores empleos, pero yo al no haber estudiado…”, suspira Adinaera. Lakhsmidevi, solo por ser mujer, no fue nunca a clase. Como la mayoría de las niñas de esa edad, su sitio era estar en casa cuidando de los hermanos y realizando las tareas del hogar.

Esta tendencia está cambiando. Un ejemplo es su hija Haritha. A sus 18 años ha terminado el bachiller y este curso comienza la carrera de Ingeniería Civil. Al igual que muchas amigas suyas, es estudiante y no pretende casarse hasta “al menos los 28”. El trabajo de concienciación llevado a cabo por la Fundación Vicente Ferrer ha conseguido que las familias le den importancia a la educación. Los padres que hace unos años dejaban a sus hijas/os en casa y veían a algunos de los vecinos ir a la escuela han terminado aceptando los beneficios de la escolarización. “Cuando nació nuestra hija mayor, que ahora tiene 30 años, no teníamos la idea que tenemos ahora sobre la importancia de recibir educación. Pero con Haritha fue diferente, todas las familias escolarizamos a nuestros hijos”, comenta Lakhsmidevi.

“En el tiempo de mis padres había otras circunstancias, no había tantas oportunidades. Ahora es muy diferente. Mi generación tiene que aprovecharlo. Y ha cambiado. Somos nosotros quienes les explicamos a nuestros padres el valor de la educación, afirma Haritha. “Las niñas y niños con estudios harán mejor tanto este pueblo como la región”, añade Adinaera.

El camino del cambio
Las largas distancias que había entre los pueblos y los centros educativos y la discriminación de género explican porqué la tasa de alfabetización era tan baja hace unas décadas en Anantapur. “Sencillamente, no se comprendía: ¿las niñas... estudiar?, ¿para qué? El objetivo de las jóvenes era casarse, tener hijos, cuidar del marido y de la casa. Esta era la respuesta de los padres”, así lo explica Anna Ferrer, Presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, en el libro ‘Un pacto de amor’.

Haritha ha estudiado el bachiller en Vijayawada, que se encuentra a 500 kilómetros de aquí. Y nuestra hija mayor no fue al colegio sólo porque estaba a cinco kilómetros de casa, ¡para que veas cómo ha cambiado todo!, comenta entre risas Adinaera.

Desde el año 2004 la Fundación ha proporcionado un total de 2.449 becas a los estudiantes que, como Haritha, han logrado en 10º curso las mejores notas de sus promociones en los exámenes públicos. El alumno obtiene el 100% del respaldo financiero para costearse la matrícula del centro, el alojamiento y la manutención.

“No sé cómo habría sido mi vida sin la Fundación”, reflexiona la joven estudiante. “Mi educación me ha motivado y ahora sé muchas cosas que mis padres no sabían. Ellos al no haber recibido educación no sabían, por ejemplo, que si se encontraban mal de salud tenían que ir al hospital. Ahora sí sabemos el por qué de las cosas, concluye orgullosa Haritha.