Orfanatos sin plazas para niños y niñas con VIH

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© Rocio Ovalle/FVF

Esther nació con el virus del VIH. Tiene siete años y desde hace tres es huérfana. Sus padres murieron a causa del VIH/SIDA, y su tío, por desconocimiento de la enfermedad y queriendo evitar que el resto de sus hijos se contagiara, la llevó a un orfanato de Bukkaraya Samudram, el Ágape Care Home, uno de los pocos de la zona donde aceptan a niños/as seropositivos/as. “El VIH es un estigma muy grande, en otros orfanatos, por miedo o inexperencia con la enfermedad, cuando llega un niño con el virus le niegan plaza”, explica Sirappa, Director del sector de Sanidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), “al final estos niños no saben adónde ir”.

El resultado es un centro, literalmente, abarrotado. “Nunca digo que no a nadie…”, explica Joseph, Director del centro, “si lo hago, les condeno a mendigar en la calle”. Ya son 160 los niños y niñas que conviven bajo este techo, 13 de los cuales están contagiados con el virus del VIH. Sin embargo, en este centro no hay discriminación. “Si no son seropositivos, probablemente han visto morir a sus padres por la enfermedad”, explica el director del centro. “Hace tiempo, viendo que no podíamos vivir en estas condiciones, solicité a la FVF que nos ayudara a ampliar las instalaciones”, cuenta Joseph.

Tratándose de un caso excepcional, la FVF accedió a colaborar. “El proyecto ha durado casi un año y hemos construido una sala para que las niñas puedan dormir por separado y tengan un poco de privacidad”, explica Sagar, Director del sector de Vivienda. “También les hemos construido una cocina, ya que antes lo preparaban todo en el exterior, tanto si llovía como si estaban a 45º, con los problemas de higiene que eso conlleva”. Esta no es la primera vez que la FVF colabora con este orfanato: en 2009, se construyeron nuevo baños: “tenían un lavabo para 100 niños”, completa Sagar.

Para dar cobijo a niños/as que se encuentren en una situación similar, la FVF va a inaugurar el próximo año dos Casas de la Infancia en Kanekal y Bathalapalli, donde ofrecerán un techo y cuidados especiales para unos 80 niños y niñas con VIH.

Un colectivo vulnerable

Otro de los motivos por los que los niños con el virus VIH son vistos con recelo por ciertos centros es que requieren cuidados especiales. “Se les debe suministrar una alimentación específica para que estén sanos frente al virus”, dice Sirappa, “desde la Fundación, les enviamos tres veces por semana raggi (un cereal), leche, huevos y lentejas, además de pasarles consulta de forma regular en nuestro Hospital de VIH/SIDA de Bathalapalli. También les subvencionamos el transporte hasta el hospital”.

Esther acude regularmente a Bathalapalli a realizarse controles, donde le han recomendado que todavía no empiece a medicarse con el Tratamiento Antiretroviral (ART). “El momento para iniciar el tratamiento no depende de la edad… depende de la carga del virus que tengas en la sangre y de si se sufre también alguna otra enfermedad combinada, como la tuberculosis. Hay bebés que ya lo necesitan y otros que hasta la adolescencia viven sin necesidad de medicación”, explica Sirappa.

Sin embargo, a Daveena, otra de las niñas del orfanato, le han recomendado que empiece ya a medicarse con el ART. “Dentro de 2 semanas iremos a Bathalapalli a hacer algunas pruebas más… A sus 10 años Daveena todavía no entiende nada”, cuenta Joseph, “sabe que es ‘diferente’ y que tendrá que medicarse, pero no conoce la enfermedad”. Los padres de Daveena fallecieron a causa de una combinación del VIH/SIDA y la lepra. Es de Kurnool y llegó al centro enviada por una leprosería.

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