Más de 3.000 plantas de biogás contribuyen a preservar la capa de ozono en Anantapur
En un país como la India, donde las vacas son veneradas dentro de la cultura hindú, su presencia en el campo es constante. El gran número de cabezas de bovino que hay en el país, lo convierte en el primer productor de leche mundial, pero también crea un alto nivel de emisiones de metano: 23.20 millones de toneladas. Este gas invernadero, generado principalmente por el proceso digestivo y la descomposición de los excrementos de los animales rumiantes, afecta a la degradación de la capa de ozono y al calentamiento global, según la FAO. “Las moléculas de metano son 24 veces más potentes que las de dióxido de carbono a la hora de causar el denominado efecto invernadero”, aclara Satya, responsable de proyectos de biogás del Sector de Ecología de la Fundación Vicente Ferrer (FVF).
Desde el año 1994, se celebra cada 16 de septiembre, el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Enmarcado entre las iniciativas que se desarrollan para protegerla, en Andhra Pradesh, la FVF inició hace 20 años, la construcción de plantas de biogás. Desde marzo de 2011 hasta la actualidad, se han instalado un total de 71 plantas de biogás y otras 57 están en proceso de construcción. El biogás se utiliza principalmente como gas de cocina y como fertilizante.
En la actualidad se han construido 3.450 plantas a lo largo de todo el estado indio, con el objetivo de reducir las emisiones de metano a la atmósfera. “Al día, los excrementos de una vaca o una búfala pueden formar 10 kg de biogás con un proceso sencillo. El estiércol se mezcla con agua, se remueve, se dejan reposar en un lugar sin aire para su fermentación, hasta crear un compuesto donde queda líquido y gas. Éste, se trasporta mediante un conducto a las cocinas de la casas cercanas, donde se convierte en energía para cocinar en los fuegos”, explica Satya.
Otros beneficios
A través de esta alternativa ecológica, también se sustituyen los humos y el dióxido de carbono generados por la quema de leña, se disminuye la tala de árboles y, al mismo tiempo, mejora también la salud de las mujeres que cocinan. Eshoda, una mujer del pueblo de Basampalli, explica que “la casa antes, estaba muy sucia por el humo causado por la leña y yo tosía más” y añade, “desde hace cuatro años tengo suficiente gas para cocinar cada día y no tengo que salir fuera a comprar bombonas”. El Sector de Ecología facilita la construcción de una planta de barro donde se pueden almacenar los deshechos a los beneficiarios que tengan más de cinco vacas.
La mezcla que sobra se utiliza como fertilizante natural, después de mezclarlo con arena y dejarlo reposar durante unos días. “A diferencia del estiércol al aire libre, la pasta que sale de la planta de biogás no es perjudicial para el medio ambiente, no huele y se mezcla fácilmente con la tierra, sin tener que esperar un año para ello”, explica Satya.
