Los campesinos, en la cuerda floja
Casi cinco millones de agricultores están endeudados en Andhra Pradesh, estado indio donde la Fundación Vicente Ferrer (FVF) lleva a cabo su programa de desarrollo integral. La sequía ha echado a perder la casi totalidad de las cosechas, que unido a la escasa remuneración que reciben por lo poco que han podido salvar, ponen a estos agricultores en una situación extrema. Ante esta dificultad, se ven obligados a recurrir a préstamos o microcréditos con unas pésimas condiciones para poder hacer frente a su día a día.
Según un reciente informe elaborado por el Ministerio indio de Estadística, el 80% de los agricultores de Andhra Pradesh están endeudados y la mitad de ellos ha recurrido a créditos para hacer frente a sus gastos e iniciar nuevas cosechas. “Los microcréditos son para los negocios, no para los pueblos, donde se depende de las lluvias… la lluvia aquí es un misterio”, explica el Dr. Hari, Director de Proyectos de la Fundación en la India. El propio Gobierno publicó en octubre de 2010 un estudio que revelaba la presión que algunos agentes de microfinanzas ejercían sobre los morosos, obligándoles a suicidarse para poder cerrar la deuda con el dinero de su seguro de vida.
G. V. Ramanjaneyulu, Director del Centro de Agricultura Sostenible de la India, advertía al diario The Hindu la semana pasada que tan sólo en el mes de octubre se habían contabilizado 100 suicidios de agricultores en Andhra Pradesh. Según el registro indio de crímenes, más de 2.500 agricultores se suicidaron en este Estado en 2010, cifra que se prevé que se supere este año, ante su incacidad para poder asumir sus deudas. “Por suerte, los agricultores que trabajan con la Fundación han podido evitar esta situación desesperada: tienen nuestro apoyo y les ayudamos a buscar otras fuentes de ingresos, les damos búfalas a las mujeres y educación a los niños”, explica Hari.
Excepcional sequía
En más de 800 regiones del Estado se ha declarado oficialmente la sequía, es decir, más del 75% del territorio; entre ellas se encuentra todo el distrito de Anantapur. Además, el pasado viernes dos de diciembre, los agricultores protestaron en las calles de las principales ciudades de la región contra la escasa remuneración que reciben por los la venta de productos agrícolas al Gobierno, con precios muy por debajo del mercado. Debido al aumento de los precios de los fertilizantes y los plaguicidas, los agricultores creen que ni si quiera podrán cubrir los costes de producción. “En la India la agricultura no es un sector organizado. Los agricultores ahora ven que cultivar se ha vuelto muy caro y la producción no compensa los gastos”, explica el Dr. Hari. En Kurnool, por ejemplo, productores de algodón afirman haber invertido 16.000 rupias (230€) por hectárea cultivada y ahora se enfrentan a la pérdida total de su cosecha.
En los diarios indios, las noticias sobre la sequía se suceden: desde un río que ha disminuido su caudal, pasando por una disputa por el reparto del agua o el aumento del precio de los fertilizantes. La inflación permanente que vive la India se lo pone aún más difícil pero aquí nadie se pregunta por qué, sino cómo conseguir que el mercado deje de ponerles trabas y que el agua vuelva a llenar de vida la región.
