La atención temprana cambia el futuro de las personas con discapacidad

© Rocío Ovalle/FVF
© Rocío Ovalle/FVF

Tener un hijo/a con discapacidad en un entorno empobrecido donde apenas existen apoyos y servicios para ellos es un duro golpe para las familias. “Cuando los padres se enteran de que su hijo tiene alguna invalidez, el mundo se les viene abajo y pierden todas sus expectativas de futuro”, explica Mercé Leonhardt, pionera de la atención temprana de la discapacidad en España y coordinadora de este programa en la Fundación Vicente Ferrer (FVF).

La atención temprana centra sus esfuerzos en identificar y tratar las discapacidades en las primeras etapas de la vida del niño/a para beneficiar su desarrollo y su integración. “El cerebro se desarrolla con gran rapidez hasta los cuatro años y los conocimientos adquiridos se consolidan hasta los seis, tiempo en el que aún puede aprender nuevas habilidades, consiguiendo que la discapacidad no vaya en aumento o incluso que disminuya”, ha explicado Leonhardt.

Un ejemplo de esto, son los niños/as con discapacidad auditiva que desde 2010 acuden a los centros especializados de la Fundación, donde los padres aprenden a identificar los problemas de los pequeños, estimulan sus capacidades y aprenden a comunicarse en lengua de signos. “Ocho niños de la primera promoción han conseguido integrarse en su familia y en la sociedad y ahora estudian en las escuelas públicas con el resto de los estudiantes”, ha explicado Chinnappa, responsable del programa de atención temprana en la India.

Sreedevi, una chica de 28 años, se casó con un familiar para poder así evitar el pago de la dote. Ahora tiene dos hijas con problemas de visión por factores genéticos. Harika, de seis años, acudió a los primeros centros cuando tenía tres años y ya era demasiado tarde para ella. “Sin embargo, a sus dos años, Puja, ya ha sido operada y consigue ver más que su hermana”, ha explicado la oftalmóloga Rosa María Sust. “La nueva palabra que va unida a la discapacidad en Anantapur es esperanza. Los padres comienzan a entender que hay posibilidades para sus hijos, que un niño ciego puede acceder a los estudios y llegar a la universidad”, ha comentado Milena Sust, miembro del equipo español.

Única opción para las familias con niños/as con discapacidad
Cada año, el equipo español de atención temprana se desplaza en dos o tres ocasiones a Anantapur para formar al personal indio. Desde el inicio de este programa en 2007, se ha capacitado a un equipo de 470 personas entre médicos, enfermeros, trabajadoras sanitarias de la comunidad, profesores especializados y fisioterapeutas locales. Ellos son los encargados de identificar los casos de riesgo de niños/as con discapacidad visual, auditiva y con parálisis cerebral y redirigirlos a servicios específicos, tanto a especialistas médicos como a los centros de la Fundación.

En los últimos cinco años la ceguera infantil en Anantapur se ha reducido en un 20%. “Esto se debe a varios factores, como los cuidados prenatales y postnatales o la mejora en la nutrición, pero también gracias a la atención temprana”, ha comentado Chinnappa. Sin embargo, “la discapacidad en Anantapur ha experimentado un progreso muy por debajo del de otros sectores como educación o sanidad”. Una mejora que podría ser mucho mayor si se invirtiesen los recursos necesarios. “Aparte del programa de atención temprana de la Fundación no hay ninguna directriz, ni programa gubernamental disponible para estas familias”, ha señalado Chinnappa.

  

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