Emprender cambió su destino

  • La FVF concede microcréditos a personas con discapacidad para emprender pequeños negocios a través de las asociaciones que representan al colectivo.
  • Casi 30.000 personas en Anantapur se han beneficiado de este programa.

Para muchos hogares con escasos recursos en la India, que un miembro de la familia nazca con o desarrolle una discapacidad representa un lastre. Durante su vida, las personas con diversidad funcional deben enfrentarse a constantes obstáculos para desplazarse, vivir dignamente e independientemente, educarse o acceder al mercado laboral. En la India son 26 millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad y la gran mayoría de ellas viven en zonas rurales. Solo en el distrito de Anantapur, 122.000 personas conviven con esta realidad, según el censo de 2011. En un entorno donde la mayoría del empleo se crea en la agricultura o la ganadería, la sociedad cree que no pueden contribuir a la economía y que por tanto, son solo una boca más que alimentar.

Pero en Anantapur y otros distritos de Andhra Pradesh donde la Fundación Vicente Ferrer (FVF) lleva años desarrollando su programa de desarrollo, casi 28.116 personas con discapacidad están demostrando que esta creencia es falsa. Han recibido uno de los microcréditos que la FVF concede para que puedan poner en funcionamiento negocios o actividades económicas y ganarse la vida de manera autónoma.

Los negocios pueden ser desde abrir un pequeño quiosco o una barbería en la aldea. O trabajar con ganadería, muy habitual en el mundo rural. En este sector es donde invirtió Linga Reddy el préstamo que recibió en 2011 de la Fundación. Este hombre, con hipertrofia muscular en la pierna izquierda debido a la polio, ha comprado cabras y corderos para que los animales se reproduzcan y así luego vender las cabezas de ganado.  Los préstamos los ha de devolver en menos de seis meses. Sin ningún tipo de interés. De esta forma, Linga Reddy ha pasado de tener una media de 1.000 rupias al mes a ingresar entre 4000 y 5000 rupias.

Su situación actual le ha dado la oportunidad de tener un trabajo estable, independiente, y ganar tanto respeto como dignidad frente a la sociedad. Las ovejas le han igualado al resto. “He recuperado mi dignidad frente a la sociedad. No participaba en ninguna actividad o evento de la comunidad”, cuenta Linga Reddy. “Además, he desarrollado nuevas habilidades gracias a las formaciones de la Fundación para ser mejor líder del sangham. El pueblo ahora me reconoce”.

 

La fuerza de los sanghams

La estructura de unión que desarrolló Vicente Ferrer en la década de los 70, los vikalangula sanghams o asociaciones para personas con discapacidad, ha sido una de las mejores herramientas para mejorar las vidas de las mujeres y las personas con discapacidad. Así, Linga Reddy, por pertenecer al sangham de su aldea pudo acceder a este crédito. Además por ser miembro de esta asociación, Linga ha recibido la ayuda de la FVF y ha adquirido una de las 2.661 casas construidas para personas con discapacidad.

Por fin tengo un hogar digno: en mi anterior casa entraban serpientes y otros animales peligrosos. No podía recibir a mis familiares por lo deplorable de mi hogar”, comenta Linga. “Ahora estoy seguro. Y tengo una propiedad”. Pocas personas tienen propiedades. Todo ello le ha abierto el camino de la familia: se casó y ahora tiene un hijo.

El sangham también ha sido una puerta a formaciones sobre diversos temas fundamentales, pero que son vedados para algunas personas de la sociedad rural. Además de desarrollar técnicas de liderazgo, han descubierto cómo funciona el enrevesado mundo burocrático, cómo tratar y qué solicitar a las autoridades, así como a ser conscientes de sus derechos como ciudadanos.