Erica Barbancho: "De Vicente he aprendido a seguir adelante, pase lo que pase"
Erica Barbancho llegó como visitante a la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en el año 2007. Poco se imaginaba esta filóloga que le ofrecerían quedarse como profesora de español, para ser, posteriormente, la asistente personal de Vicente Ferrer. Erica, de 34 años, sigue actualmente trabajando en la India, coordinando a los profesores de español y el Programa “Payasos en Anantapur”. Además, está colaborando en la creación de una sala en memoria de Vicente Ferrer.
¿Cómo recuerdas a Vicente con el paso del tiempo?
Con un polo azul y con el bastón dando vueltas por el campus. Todos los días por la mañana sabías que ya llegaba a la oficina cuando empezabas a escuchar el ruido de su bastón a lo lejos…
Dicen que nunca descansaba…
Para él trabajar era un concepto diferente al que tenemos nosotros… era una forma de vida. Vivía para trabajar por los demás. A veces te llamaba los domingos: “¡Erica, no estás en la oficina!”. Para él no había domingos, siempre estaba proyectando ideas en su cabeza.
Sería muy duro trabajar con él…
Sí, era duro porqué era muy exigente y te ponía a prueba cada día, pero también era divertido, porqué tenía un sentido del humor muy especial e interesante, porqué no parabas de aprender a su lado.
¿Algo que hayas aprendido de él?
A seguir adelante, pase lo que pase. Las dificultades nos hacen aprender.
Estarás recordándole mucho preparando esta sala en su memoria…
Le echo más de menos que nunca… Imagínate, estoy clasificando archivos antiguos, fotos, documentos de la FVF, cartas que le escribían…
¿Cuantas cartas recibía Vicente al día?
Ufff… muchísimas, sobre todo después de verano, que es cuando los padrinos volvían a España y escribían a Vicente sus impresiones, sentimientos, cartas de agradecimiento…
¿Respondía a todas las cartas?
Sí. También es cierto que antes la Fundación no tenía tantos padrinos como tiene ahora.
¿Cuántos padrinos tiene la Fundación Vicente Ferrer?
140.000. Actualmente, apadrinamiento es el departamento más grande de la FVF en India. Cuenta con 80 traductores.
¿A qué se dedican estos traductores?
Hacen de guías para las 2.500 visitas anuales de padrinos y visitantes que recibimos y traducen las cartas de los niños apadrinados que se envían a España.
¿De qué hablan esas cartas?
Cosas variadas y cotidianas: su familia, sus estudios, su estado de salud…
¿Los profesores de español también están en este departamento?
Sí, ellos dan apoyo al equipo indio de traductores: resuelven las dudas que les surgen durante las traducciones del telugu (idioma local) al español, y también les ofrecen formación de una hora al día durante tres años.
¿Consigues cubrir siempre estas plazas con voluntarios?
Desde luego, a pesar de que los requisitos son bastante estrictos hay mucha demanda. Sólo de profesores y payasos, recibimos aproximadamente unas 40 peticiones de voluntariado al mes. De éstas, selecciono cuatro cada tres meses.
¿Cómo los seleccionas?
Según la formación, idiomas, ganas, experiencia, disponibilidad…
¿En qué consiste el programa “Payasos en Anantapur”?
Es un proyecto que empezó el año 2010 con el objetivo de hacer llegar la risa a los hospitales y a las escuelas de la FVF.
¿Existe la risa en la India rural?
Claro, los niños son niños, y no piensan si son pobres o son ricos, simplemente ríen.
¿Qué hacen cuando ven a los payasos?
Algunos se asustan y lloran, pero la mayoría se ríen mucho, sobre todo con el humor clásico del “corro, me caigo, te persigo…”, eso es un lenguaje universal.
¿Y en los hospitales?
Allí es donde cuesta más entender la risa. Los niños que hay en los hospitales que visitan están muy enfermos. Por eso al principio resultaba difícil arrancar sonrisas, pero ahora ya esperan nuestra visita todas las semanas.
¿Puede la risa tener una función terapéutica?
Desde luego, la risa y el estado de ánimo son importantísimos para la recuperación de cualquier enfermedad. Aunque a veces lo separemos, estamos formados de cuerpo y mente, y si tienes una actitud positiva tu cuerpo enferma menos y se recupera más rápido.
