Phakrunnisa: "Cuando corro, estoy sola. No sigo ninguna norma, solo corro"

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© Prabhjot Singh/FVF

Vestidas con su traje oficial, el chándal de la Federación de la India, las medallas y los galardones, aparecen Phakrunnisa y Revathi, las dos deportistas con discapacidad intelectual que han hecho historia en el distrito, al proclamarse campeonas olímpicas en los Special Olympics celebrados en Atenas en junio.

En ocasiones, las personas con discapacidad intelectual tienen dificultades para comunicarse, pero sus sonrisas y carcajadas cómplices lo dicen todo. Llegaron hace solo una semana desde Atenas, donde consiguieron 4 medallas, y desde entonces no han parado de acudir a fiestas de bienvenida de familiares y amigos que seguían sus progresos desde la India. Entre felicitaciones y risas, comienza la entrevista en la sede central de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en Anantapur, desde donde comparten su primera experiencia deportiva en el extranjero.

"Revathi tenía miedo al avión, pero yo no”, dice Phakrunnisa, que ha conseguido una medalla de bronce en 100 metros lisos, una de plata en lanzamiento de peso y una de oro en relevos (4x100). “Cogía de la mano a Revathi para que estuviese tranquila, pero ella no se atrevía a mirar por la ventanilla”, explica la joven de 16 años, con ayuda de su entrenador local, Narendra, que hace de intérprete. “Aún así, nos gustó mucho la experiencia del avión, comimos pollo”, añade Revathi, la mayor de las dos, especialista en velocidad y que vuelve a casa con una medalla de oro en relevos.

Se respira complicidad entre ambas y es que se conocen desde hace más de 5 años. Han sido compañeras en el centro especializado de la Fundación, donde aprendían a desenvolverse en la vida diaria, ordeñaban búfalas y hacían actividades de estímulo como el baile o la educación física junto a otras chicas. “Ahora soy más obediente, he cambiado algo en este tiempo”, dice Revathi, que tiene una discapacidad moderada.

Y es que su vida ha dado un giro de 180 grados que les ha llevado hasta Grecia. Un país diferente, con edificios diferentes y gente diferente, del que ellas solo destacan el coche que les llevó a la concentración donde entrenaban y también que hacía un poco de frío. “Concham”, aclaran, que significa ‘un poco’ en telugu, el idioma de Andhra Pradesh. “Allí los otros atletas eran más grandes que nosotras”, explica Revathi, la más menuda de las dos, riéndose.

Niegan haber tenido nervios en las finales, celebradas durante la última semana de junio. “Cuando corro, estoy sola. No sigo ninguna norma, solo corro”, dice Phakrunnisa, conocida como Baba, entre sus amigos. “Me acordaba muy bien de todo lo que me habían enseñado mis entrenadores, iba muy deprisa y quería ganar”, se adelanta a decir Baba, mirando a Narendra y a su profesor de educación física que también está presente en la entrevista. “Me gusta el lanzamiento de peso y la velocidad por igual porque son técnicas que me han enseñado ellos muy bien”, insiste.

El dominio de la técnica se consigue a través de la repetición de ejercicios y el estímulo, ya que las personas con discapacidad intelectual son muy metódicas. Y ese esfuerzo, dio su fruto ya que no sólo participaron en Grecia, sino que ganaron 4 medallas entre los 7.500 atletas que competían en 22 disciplinas olímpicas. “Yo estaba y estoy muy feliz. Sonreía cuando llegué al podio y nunca me imaginé que iba a tener una medalla”, dice Revathi sobre su primer premio en la arena internacional.

Baba puede elegir entre oro, plata y bronce ya que de su cuello cuelgan los tres metales. “Me quedo con el oro”, dice, sin dudar. Aún así, todos los participantes de los Special Olympics, queden en la posición que queden, reciben un reconocimiento para fomentar el deporte como un símbolo de unidad en lugar de competitividad. Ese era el ideal, en 1968, de su fundador Eunice Kennedy originario de Estados Unidos. “Luego nos dieron muchos chocolates y los repartimos con todo el equipo indio. "¡Preferimos estos premios a las medallas!”, aclara Revathi. Y comienzan a bromear sobre la cantidad de chocolate que recibieron. Hacen gestos con las manos para indicar las dimensiones y se corrigen la una a la otra.

Aunque no son plenamente conscientes de haber competido a nivel internacional, según sus entrenadores, con sus triunfos Baba ha conseguido que su madre, viuda desde hace tiempo, se sienta orgullosa de ella y olvide la doble discriminación social que ha sufrido durante años. “Mi hija tenía menos que otros niños, pero ahora ha demostrado que tiene mucho más, gracias a su esfuerzo”, explicaba la madre en la fiesta de bienvenida en la India hace una semana. Según los presentes, la mujer estaba en una nube. Mientras, el padre de Revathi, campesino de profesión, ahora se pasea orgulloso, sobre todo cuando le paran por la calle y le identifican como el padre de la campeona.

La verdadera celebración de este éxito, no sólo deportivo, se dio en casa, durante la celebración de un pasacalles por Bathalapalli, con tambores y bailes. Caminaban orgullosas porque son un ejemplo para el resto de personas con discapacidad de Anantapur que ahora ven que, con motivación y disciplina, todo el mundo es capaz de desarrollar sus habilidades. El impulso continúa, ya que a partir del próximo mes de agosto se inaugurará en Bathalapalli, la Academia de Special Olympics donde más chicas con discapacidad tendrán la oportunidad de entrenar, seguirán una dieta específica, aprenderán el oficio de costureras y, si las marcas acompañan, podrán participar en la próxima cita olímpica dentro de 4 años y poner en práctica el lema de los Special Olympics: ‘Quiero ganar y si no gano, déjame ser valiente en el intento’.

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