© Rocío Ovalle/FVF
“Cuando era pequeño lo importante no era ir a la escuela, sino conseguir comida”, recuerda este hombre de 56 años, ante la atenta mirada de su padre, sus hijos y sus nietos. Viranna dejó la escuela al acabar Primaria y a los 14 años ya estaba trabajando como jornalero para los terratenientes del pueblo, pertenecientes a las castas altas. Jamás imaginó el cambio que daría su vida pocos años después, cuando pasó de ser un “intocable” fuera del sistema de castas, sin apenas derechos y sin perspectivas de futuro, a un modesto propietario de tierras de cultivo.