Sirrappa: “En salud, la educación es tan importante como el tratamiento”

  • El director de Sanidad defiende el derecho a la sanidad como herramienta para luchar contra la pobreza y la discriminación.

Sirrappa lleva casi 40 años al servicio de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), prácticamente desde sus inicios. Su férreo compromiso en el ámbito de la salud -sobre todo en tratamiento y prevención del virus del VIH- y su cercanía con los pacientes ha hecho que en el distrito de Anantapur muchos le conozcan como “AIDS Sirrappa”. Hace tres años fue nombrado Director de Sanidad de la Fundación, un sector que juzga indispensable para luchar contra la pobreza y la discriminación. Hacer frente a la superstición de la India y combinar sus tradiciones con la medicina profesional es uno de sus retos. 

¿Cuál es el principal objetivo del sector de Sanidad de la Fundación?
Nuestro principal objetivo es mejorar las condiciones de salud de la población, pero también informar y sensibilizar a la gente, especialmente en temas de reproducción, salud infantil y prevención de enfermedades como el SIDA, la tuberculosis o la malaria. En este sentido, la FVF lleva a cabo regularmente talleres de concienciación y sensibilización en los pueblos, muchos de ellos dirigidos a mujeres jóvenes. Entre este año y el próximo vamos a implementar más de 3.800 talleres en unas 2.500 poblaciones sobre aspectos muy variados como inmunización, higiene, nutrición, prevención de embarazos no deseados, cuidado de los niños… Además, también les informamos de cómo acceder a los servicios y recursos que ofrece el Gobierno.

¿Qué importancia tiene la sensibilización en el ámbito de la salud?
No se puede curar dando sólo tratamiento médico. Además, hace falta mucho trabajo en asesoramiento y sensibilización. Hoy en día, la educación es tan importante como el tratamiento. Por eso, cuando voy a los centros médicos, me gusta hablar con los pacientes y que me comenten sus problemas de salud. Esta es la mejor manera de prevenir enfermedades. Gracias a la sensibilización, la superstición se está reduciendo y la población acude cada vez más al hospital para tratarse.

¿Qué grado de incidencia tiene la superstición entre la sociedad india?
Antes la superstición tenía mucho peso en la sociedad, y la población tenía hábitos perjudiciales para la salud. Por ejemplo, las mujeres solían dar a luz en casa, las embarazadas que querían abortar tomaban un tipo de hierbas con consecuencias perjudiciales para la salud, se daba alcohol a los niños para que se quedaran dormidos mientras la familia se iba a trabajar, y se llevaban a cabo un gran número de rituales que creían que les protegían y curaban de enfermedades. Ahora la influencia de la superstición se está reduciendo paulatinamente.

¿Además de utilizar la medicina occidental, la Fundación está empezando a introducir algunos métodos de medicina alternativa?
Algunos sistemas alternativos a la medicina occidental, como la homeopatía, la acupuntura o el ayurveda, antiguo sistema de medicina tradicional indio, están tomando mayor protagonismo. De hecho, en la Fundación estamos promoviendo este tipo de prácticas sobre el terreno. La mayoría de los médicos rurales son graduados en medicinas alternativas, y las están implementando en sus visitas a pacientes. El único inconveniente es que los resultados son más a largo plazo, pero funcionan muy bien en algunos casos.

En los últimos años, ¿has visto una mejora en la salud de la gente del distrito de Anantapur, donde trabaja la Fundación? ¿Cómo era la situación cuado empezasteis a trabajar?
La FVF viene trabajando en el ámbito de salud desde sus inicios, hace más de 40 años. Definitivamente, se ha producido una mejora. La situación inicial en todo el distrito era muy mala. Para empezar no existían infraestructuras. Había un hospital por cada 200.000 personas, mientras que ahora hay uno cada 30.000. El índice de mortalidad infantil era muy alto. De cada 1.000 nacimientos se morían unos 250 niños durante el primer año de vida. Ahora ha bajado a 42. Asimismo, morían cada año alrededor de 1.000 mujeres en el parto, cifra que se ha reducido en la actualidad a 134, consiguiéndose que el 90% de las embarazadas vaya a dar a luz a las clínicas.

¿Eran las mujeres más vulnerables a padecer enfermedades?
Desde luego. Había mucha desnutrición especialmente entre ellas. Aunque trabajaban muy duro en el campo, en casa eran las últimas en comer, siempre después de los varones. Al no alimentarse suficiente, enfermaban con facilidad. Además había mucho desconocimiento de cómo llevar una buena alimentación. Para mejorar este aspecto, la Fundación ha hecho un trabajo de sensibilización con hombres, centrándose en la importancia de la igualdad, al tiempo que ha llevado a cabo numerosos programas y talleres de nutrición en los pueblos dirigidos sobre todo a mujeres jóvenes. Ahora la gente sabe cómo alimentarse y, en consecuencia, enferman menos.

¿Qué enfermedades se están extendiendo más rápidamente en la India?
En los últimos años, los afectados por el SIDA, la tuberculosis o la malaria han ido creciendo muy rápidamente. También hay mucha incidencia de diabetes y anemia, que aquí son un grave problema porque no tienen un fácil tratamiento, y se producen por hábitos nutricionales desequilibrados y por falta de alimentos debido a la sequía y las malas cosechas. En el caso del SIDA, desde la FVF le estamos dedicando muchos esfuerzos y recursos por el gran número de problemas sociales que se derivan de esta enfermedad. Hace 20 años la gente con SIDA o portadores del virus del VIH eran repudiados y discriminados por sus familias y comunidades y, en muchos casos, los enfermos llegaban a suicidarse. Incluso en los mismos hospitales no querían aceptarlos. La gente no sabía nada de la enfermedad y tenían miedo porque pensaban que se podrían infectar solo con tocarles. Aunque en la actualidad esta discriminación se está reduciendo, aún siguen habiendo médicos que se niegan a tratarlos.

¿Qué está haciendo la Fundación para abordar la prevención y tratamiento del SIDA?
Estamos haciendo un trabajo de sensibilización, yendo a las casas, hablando con los enfermos y sus familias, informando a la gente a través de talleres y promoviendo el uso de anticonceptivos. Además, damos apoyo económico y psicológico a los enfermos, también les proporcionamos medicamentos y hacemos un seguimiento para asegurar que siguen el tratamiento correctamente. La Fundación tiene además un centro dedicado exclusivamente al VIH/SIDA en el Hospital General de Bathalapalli, donde han pasado más de 13.000 pacientes desde el 2006, año en que fue inaugurado, y dos orfanatos para niños y niñas infectados por el virus o hijos de padres seropositivos. Por otro lado, en los hospitales de la FVF se reparten preservativos de manera gratuita y se fomenta su uso mediante carteles informativos. Antes la gente tenía vergüenza de pedir preservativos en las farmacias pero ahora se han duplicado las ventas con respecto a los 20 últimos años.

Llevas más de 17 años dedicado a tratar y prevenir el SIDA, ¿Cómo fueron los inicios?
Al principio me ofrecí voluntario. Empecé con un paciente y a partir de aquel momento me derivaban todos los casos a mí. Iba a sus casas y me interesaba por sus problemas. Cuando todo el mundo los repudiaba por miedo, yo comía con ellos y no rechazaba su contacto físico. Ellos lo agradecían mucho. Nadie sabía nada sobre la enfermedad y yo empecé a formarme de manera autodidacta. Fue todo un proceso en el que mi familia sufrió mucho porque temían que pudiera contagiarme. Todavía hoy, la gente me llama “AIDS Sirrappa”.

En las zonas rurales vive el 68% de la población de la India. ¿Cuáles son las principales dificultades para acceder a los servicios de sanidad en estas zonas?
La mayor parte de las infraestructuras y del personal médico están en las urbes, donde, de hecho, quieren trabajar la mayoría de los médicos y personal sanitario cualificado. Por otro lado, aunque hay algunos programas de sanidad implementados por el Gobierno que funcionan bien, el problema es que la gente no los aprovecha porque en muchos casos no los conocen. Al final, terminan por no ir al médico o siendo atendidos por personal no cualificado. Para hacer frente a este problema, la Fundación dispone de una amplia red con personal sanitario en los pueblos, encargado de sensibilizar en temas de salud y atender los casos más leves. Por otro lado, contamos con clínicas rurales que funcionan como un centro de atención primaria, además de una red hospitalaria integrada por tres hospitales generales y dos centros especializados (un Departamento de Enfermedades Infecciosas y un Centro de Planificación Familiar).

¿Qué es lo que te ha llevado a dedicarte tantos años a la sanidad?
Nací en una zona rural y conozco perfectamente el sufrimiento y los problemas de salud que padece la gente en estos lugares. Por otro lado, me gusta trabajar con los más desfavorecidos. Durante mi infancia, mis padres también ayudaban a gente necesitada. Después de incorporarme a la Fundación, tuve la oportunidad de trabajar para el Gobierno pero preferí continuar en la organización, ya que aquí puedo ayudar a aquellos que más apoyo necesitan.