Nirmaladevi Sake: “La música es mi pasión y la Fundación supo verlo”

  • Más de 5.000 niñas y niños participan de las 120 escuelas de educación artística de la FVF, con el objetivo de acercar la cultura y el arte a las comunidades rurales.

Nirmaladevi Sake tiene 26 años y desde que tenía cinco años está vinculada a la  Fundación Vicente Ferrer (FVF). En un primer momento fue una niña apadrinada y más tarde, mientras asistía a las clases de refuerzo de la FVF, los trabajadores de la comunidad descubrieron su pasión por la música. Convirtió así, su hobby en su profesión al recibir una de las becas culturales que otorga la FVF para estudiar música e interpretación en un importante centro de enseñanza. Gracias a esta beca y después de cuatro años de esfuerzo Nirmaladevi es hoy maestra de música.

¿Cuál es tu relación con la Fundación Vicente Ferrer?
Cuando tenía cinco años comencé a ser una niña apadrinada. Por las mañanas iba a la escuela de educación primaria del Gobierno, y por las tardes a las clases de refuerzo organizadas por la FVF. Allí, los organizadores de la comunidad venían dos veces al mes para enseñarnos música y realizar con nosotros otras actividades culturales como danza o teatro. Fue uno de los trabajadores de la Fundación quien descubrió mi pasión por la música. Siempre estaba cantando y bailando e, incluso, en quinto curso gané una competición, organizada cada dos años, entre todas las niñas y niños que participábamos en el Programa de Cultura.

¿Qué pasó cuando descubrieron tu talento?
Cuando estaba en el instituto seguía asistiendo por las tardes a las clases de refuerzo de la Fundación para seguir aprendiendo y mejorando mis habilidades musicales. Más tarde, realicé un examen y gracias a las buenas notas que saqué obtuve una beca para estudiar durante seis años en un importante centro de enseñanza musical en Vizianagaram (Andhra Pradesh). La música es mi pasión y la FVF supo verlo.

¿Cómo fue tu vida en esta universidad?
Al principio fue muy duro porque nunca había salido antes de mi pueblo y, siendo de una zona rural, no sabía nada sobre la vida en la ciudad. Afortunadamente fui con otras tres chicas que también obtuvieron la beca y la FVF nos facilitó alojamiento para que pudiéramos seguir nuestros estudios. Durante los dos primeros años tuve que aprender a ser independiente, a hacerme la comida y a vivir lejos de mis padres. Los maestros mostraron mucho interés en ayudarme y me motivaron mucho para que no me rindiera. Conseguí mucha confianza en mí misma y aprendí a ser autónoma.

¿Qué pensó tu familia de que decidieras estudiar música?
Confiaron mucho en mi talento, sin embargo, al principio fue difícil porque los vecinos de mi pueblo no aceptaron que yo hubiera decidido estudiar música y les decían muchas cosas a mis padres para intentar influirles. No veían bien que tuviera que irme a estudiar tan lejos de mi pueblo - a unos 900 km -sobre todo por ser mujer. Sin embargo, mis padres tuvieron fe en la FVF y me permitieron ir.

¿Qué has hecho una vez terminada la universidad?
Durante el último año mi madre enfermó y tuve que irme algunos meses a mi pueblo, y retrasé los exámenes finales. Estudié muy duro y conseguí una medalla al convertirme en una de las tres mejores estudiantes de mi promoción. Después, comencé a formar parte del equipo profesional de la Fundación como profesora de música en los centros de personas con discapacidad en Kanekal, Kalyandurg y Udegolam durante tres años. Hace un año y medio conseguí una plaza de funcionaria y trabajo como profesora del Gobierno aunque sigo participando con la FVF en las celebraciones culturales y en las campañas de sensibilización.