Fran Ventura, colaborador de la FVF: "El viaje en sí no es suficiente, quiero devolver lo que me aporta esta experiencia"

  • Comenzó con un viaje en bicicleta de Madrid a Anantapur en 2014, donde apadrinó a Nandini
  • Ha recorrido más de 25.000 kilómetros, los últimos para completar dos etapas de la vuelta al mundo que le está contando por carta a su ahijada en el sur de la India

Recorrer el mundo en bicicleta para mejorar la educación de los niños y las niñas de una de las zonas más pobres de la India, es el motor que impulsa a Fran Ventura.
La primera vez que este realizador y guionista español llegó a Anántapur (la India) fue en el año 2014, tras haber viajado desde Madrid montado en su bicicleta, así surgió su reto solidario y comenzó a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer (El camino de Anantapur). Tras su experiencia en la India, Fran apadrinó a Nandini, una niña india a la que tardará todavía algún tiempo en conocer. Con ella nació la continuación de su aventura, esta vez, el objetivo es lograr 68 apadrinamientos, tantos como radios tiene una bicicleta. Para conseguirlo, Fran está dando la vuelta al mundo, la meta de este largo viaje será Anántapur donde conocerá, por fin, a su ahijada. Ha dividido su camino en cuatro etapas, dos de ellas ya completadas. Comenzó en 2016, cuando atravesó Estados Unidos desde Nueva York hasta los Ángeles y ha continuado en mayo y junio de este año, llegando hasta Alaska.


¿Por qué decidiste colaborar con la Fundación Vicente Ferrer?
Mi primer contacto con la FVF fue por el viaje en bicicleta que quería hacer, quise ligarlo a sus programas, porque se adaptaban a mi idea de lo que debe ser la cooperación.


¿Cómo surgió la idea de hacer un reto solidario?
Quería hacer ese viaje, pero sentía que el viaje en sí no era suficiente, quería que tuviese un trasfondo y poder devolver lo que me aportaba la experiencia. Empecé a buscar ONGs y encontré la FVF.


¿Cuál es tu reflexión al llegar a Madrid y recordar lo que has vivido, el viaje y la experiencia en la India?
Volver es reencontrarte, recibir protección, tiempo de adaptación. Para mí la India fue como mi primera taza de café… bastante amarga al principio, pero una vez que la has probado, igual que con el café, quieres volver a ella.


¿Qué significará para ti conocerla?
Nos conocemos solo por carta, cuando finalice el proyecto nos encontraremos en persona. El proyecto consiste en conseguir tantos apadrinamientos como radios tiene una bici, 68, para que la gente compruebe lo bonito del vínculo entre el padrino y el ahijado. Mi ahijada se llama Nandini, tiene entre 8 o 9 años y vive en una aldea muy pequeña. Conocerla será el final de un camino muy largo, habré cerrado un círculo muy grande que empecé en 2013. También supondrá la culminación de un proyecto y una sensación de satisfacción, de sentir que con tu granito de arena has contribuido a cambiar el mundo.


¿Qué sentiste al llegar a Anántapur?
Llegar a Anantapur supuso muchas sensaciones, el recibimiento fue increíble, vi todo el trabajo y todo lo que se puede lograr, sentí mucho orgullo y agradecimiento a la FVF.


¿Por qué ha sido importante esta última etapa?
La última etapa de mi viaje ha sido una de las más duras en el aspecto climático y también muy emocionante, en el norte de Canadá hacía mucho frío y tuve un contacto muy fuerte con la naturaleza. En cuanto al impacto social, esta etapa ha supuesto la confirmación de mi segundo proyecto. Ahora estoy convencido de que el viaje continuará, en un futuro no muy lejano.


¿Qué anécdotas resaltarías de esta última etapa?
Había osos bastante grandes, tenía que ir con cuidado, evitando encuentros inesperados (los osos pueden atacar si les pillas por sorpresa), la nieve, la lluvia…. Lo más significativo fue, sin duda, tener que estar pendiente de los osos. En la carretera vi un total de 16 osos, 11 negros y 5 grizzlies, si no te huelen se te echan encima, hay que tener cuidado.


¿Cómo te vas a preparar de cara a la última etapa?
La última etapa transcurrirá principalmente en Asia. Tendré problemas idiomáticos, en Canadá no tuve dificultades con el inglés, pero en países como China me temo que el inglés no valdrá para mucho, tendré que adaptarme a esos países, a su cultura…


El objetivo del primer viaje de Fran Ventura era recaudar fondos para comprar bicicletas que permitiesen a las adolescentes de las aldeas del sur de la India en las que trabaja la FVF desplazarse de manera segura y rápida a la escuela, facilitando así su escolarización en las zonas rurales. A raíz del proyecto se consiguieron más de 300 bicicletas, y se creó el documental “14.000 Km, El Camino de Anántapur”, la serie homónima y el blog. Ya lleva más de 25.000 kilómetros recorridos desde que comenzó a colaborar con la Fundación. Ahora Fran quiere dar la vuelta al mundo y regresar a Anántapur para conocer a su ahijada, mientras crea una nueva serie y documental (“Cartas para Nandini”) con la esperanza de superar los 68 apadrinamientos que se ha propuesto. Texto: Elena Haza.