Dhanunjaya: “Gracias a esta formación he vuelto a creer en mi futuro”

  • Dhanunjaya forma parte de la primera promoción de alumnos del taller de Artes y Oficios de la FVF para jóvenes con discapacidad
  • Veinte chicos han aprendido oficios como carpintería, albañilería o fontanería que les brindarán nuevas oportunidades profesionales y un futuro de dignidad

Dhanunjaya tiene 25 años, es hijo de unos agricultores con pocos recursos que viven en el distrito de Anantapur y forma parte de la primera promoción de alumnos del taller de Artes y Oficio de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Junto a él, veinte chicos con discapacidad física o intelectual se han formado durante ocho meses en oficios como la carpintería, la fontanería o la albañilería y, actualmente, son ya trabajadores en prácticas. Reciben una remuneración por su labor y, en el futuro, esperan encontrar un empleo digno que les permita ser independientes.


¿Cómo te enteraste que iba a comenzar este curso?

Fue gracias a un coordinador del Sector Personas con Discapacidad de la FVF. Vino a mi pueblo y nos explicó a varios jóvenes que se iba a poner en marcha un nuevo curso de oficios en el campus de Bathalapalli, especialmente dirigido a chicos con discapacidad. Cuando me eligieron para entrar al curso me sentí muy feliz. Yo era el líder del Vikalagula Sangham (asociación de personas con discapacidad) de mi localidad, así que mientras dura la formación, otra persona ha asumido ese rol.

¿Qué supone para ti tener una discapacidad?

Mis padres son agricultores pero yo me fui muy joven a Bangalore y encontré un buen trabajo en una empresa de construcción. Al cabo de un tiempo sufrí un grave accidente laboral y me tuvieron que amputar la pierna derecha. Desde entonces me veo obligado a utilizar una prótesis. En ese momento mi vida cambió de forma radical. Pasé de ser una persona totalmente independiente a depender de los otros para todo. Me sentía inútil y fracasado, o así me lo hicieron creer. Mi familia dejó de confiar en mí. Mis padres y mis hermanos me recriminaban estar todo el día en casa y no ganar dinero. Sentía como en mi pueblo, en mi entorno, la gente pensaba que nunca más volvería a trabajar. Me apartaron, me sentí muy solo y eso me hundió.

¿Qué es lo más interesante de este curso?

La verdad es que me ha ayudado muchísimo. Gracias a este curso me he vuelto a sentir una persona útil. Incluso he sido responsable del grupo en varias ocasiones. Todos estos meses de formación me han servido para volver a creer en mi futuro e ilusionarme de nuevo por vivir.

¿Cómo te va el periodo de prácticas?

Estoy contento de estar realizando ya la parte más práctica del curso, porque significa enfrentarse al mundo real. Llevamos dos semanas haciendo varios arreglos para el campus de la Fundación en Bukkaraya. También hemos hecho otros arreglos, como bases de hormigón, cercados para la protección de superficies peligrosas y otras reparaciones. Todo ello nos hace sentirnos contentos y útiles. Este trabajo nos ayuda a volver a creer en nosotros mismos.

¿Qué es lo que más te gusta de los trabajos que habéis aprendido?

La verdad es que hemos tenido mucha libertad para hacer lo que más nos ha interesado a cada uno. Me he sentido muy cómodo en carpintería. De hecho mi mayor orgullo son los muebles que he ido haciendo durante el curso. Empecé con un sencillo lapicero de madera, luego he fabricado varias cajas para transportar herramientas y finalmente me he atrevido con uno escritorio con cajoneras. Ahora estoy confeccionando un regalo para mis padres: una pequeña tarima de madera para colocar una figura del dios Ganesh.
 


¿Cómo ha sido la convivencia con el resto de compañeros?

Ha sido una gran experiencia. Somos veinte chicos de diferentes pueblos que no nos conocíamos pero que, desde el primer día, nos hemos ayudado mucho entre nosotros. Tener la oportunidad de vivir fuera de casa es una buena manera de madurar, y la convivencia te enseña a respetar y comprender a los demás.

¿Cuál son tus planes de futuro?

Considero que he tenido una buena formación y que estoy listo para encontrar un trabajo. Me gustaría realizar labores de carpintería, aunque mi profesor no se cansa de repetirme que estoy preparado para cualquier trabajo que me propongan. Un día me gustaría montar una tienda de muebles. Mi mayor deseo es decirles a otros chicos con discapacidad que no nos podemos rendir, debemos seguir luchando y creer en nuestro empeño y en nuestras capacidades.

Texto: Fàtima Yràyzoz y Oriol Petit