Àusies Arquimbau: "Las personas con discapacidad intelectual son capaces de trabajar igual o mejor de lo que se espera”

  • Enseña a chicas y chicos con discapacidad a vivir una vida autónoma y los capacita para encontrar un trabajo cuando sean mayores
  • Los participantes reciben formación en agricultura, artesanía, lavandería o cocina, además de una educación adaptada

Àusies Arquimbau Barceló (Reus, 1993) es voluntario en el proyecto de Capacitación Profesional del sector Personas con Discapacidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Graduado en Trabajo Social por la Universitat Rovira i Virgili y especializado en cooperación al desarrollo, llegó a la FVF en octubre de 2016 para supervisar esta iniciativa que complementa la formación de los jóvenes deportistas del Special Olympics.

¿Cuál es el objetivo principal del proyecto?

Desarrollar sus habilidades más allá del plano deportivo. La meta es que adquieran competencias profesionales y sociales que les sirvan como vía de desarrollo profesional y social. Queremos que aprendan a ser personas independientes y autónomas, para que logren valerse por sí mismos, trabajar y obtener sus propios ingresos cuando sean mayores.

¿Cómo es el día a día de los chavales?

Se levantan todos los días a las cinco y media de la mañana y practican durante dos horas el deporte asignado –que puede ser judo, bádminton, tenis de mesa, baloncesto, halterofilia o hockey-. Después se asean y desayunan. A las nueve y media de la mañana cada uno comienza la actividad que le toque ese día durante otras dos horas. Rotan a diario, para que puedan probar diferentes trabajos, algo que les permite descubrir por si mismos qué le gusta más y a nosotros saber cómo orientarlos para potenciar sus habilidades. Luego comen, descansan y vuelven al campo de entrenamiento hasta la tarde, para descansar.

¿De qué sectores de la sociedad provienen los chicos y chicas?

Principalmente de familias de ingresos medios-bajos de entornos rurales, por lo que sus padres suelen ser agricultores, pastores o trabajadores de la construcción que cuentan con pocos o nulos estudios. Algunos intentan a conciencia darles una mejor calidad de vida a sus hijos, pero también hay otros que les desatienden. Esto se debe a la cultura hacia las personas con discapacidad que hay en esta zona de la India, donde, en la mayoría de los casos, los hijos se consideran sujetos útiles para conseguir ingresos que contribuyan a la economía familiar y ellos son vistos como no válidos.

En tu opinión, ¿cómo está ayudando el proyecto de Capacitación Profesional a cambiar esta concepción sobre las personas con discapacidad?

Principalmente porque se les está dando la oportunidad de convertirse en miembros activos de la sociedad. Y porque es un complemento para que jóvenes deportistas puedan aumentar su autoestima mediante dos vías: el deporte y la formación. Son personas activas, acostumbradas a tener una rutina, a convivir con otros compañeros, a aprender constantemente cosas nuevas o a admitir que no todo puede salir como ellos esperaban, como cuando pierden en una competición…

¿Qué futuro les espera a estos chicos y chicas?

Es difícil saberlo, pero estoy convencido de que será positivo. El objetivo es que cuando terminen a los 21 años logren encontrar un trabajo. De hecho, ya tenemos alumnos que con resultados positivos, cuyos supervisores han decidido contratarles cuando finalicen su formación. Sin embargo, puede que algunos tengan que regresar a sus casas, sin que esto tenga que ser algo malo para ellos. Tras recibir la formación, estarán capacitados para ayudar en el negocio familiar o trabajar en la agricultura. Y esto supondrá una satisfacción y orgullo tanto para ellos como para sus familiares.

Se pretende que sobre todo sean autónomos e independientes. ¿Qué es lo que está resultando más complicado para conseguirlo?

La reacción de la sociedad ante las personas con discapacidad intelectual. Es necesario que se acepte socialmente que son capaces de trabajar igual o mejor de lo que se espera. A pesar de que es un proceso largo y lento, han aprendido a realizar muchas actividades del día a día por si mismos: se lavan los dientes y se asean, saben que tienen que ir todos los días a trabajar, que deben cumplir los horarios… Entienden que tienen que realizar las tareas que les han mandado correctamente, y que es bueno tener una profesión para conseguir un mejor futuro.